La Rioja

La civilización ha apaciguado la violencia innata de los humanos, según un estudio

madrid. Un equipo de investigadores españoles ha encontrado la manera de determinar cuál es el nivel innato de violencia de los humanos contra sus congéneres. Cuál le corresponde, como especie, por su lugar en el árbol de la evolución. Y han descubierto que la civilización y las sociedades modernas han sido capaces de apaciguar una predisposición natural a matar a otras personas. Según sus cálculos, una de cada cincuenta muertes humanas en el mundo debería estar causada por el ataque de otro Homo sapiens. Sin embargo, en los estados modernos la tasa es de menos de una por cada 10.000. Unas doscientas veces menos.

Para llegar a estas conclusiones, los autores han estudiado la «violencia letal» entre más de mil especies de mamíferos a lo largo de 100 millones de años. Por cómo funciona la evolución por selección natural, las especies más relacionadas entre sí suelen compartir multitud de cualidades. Entre ellas, también, la predisposición a agredir hasta la muerte a sus congéneres. Con esta asunción, el investigador José María Gómez y varios colegas (del CSIC, la Universidad de Granada y la Rey Juan Carlos) han calculado el número de muertes en cada grupo a causa de un ataque de un miembro de su misma especie.

Dentro de los mamíferos han encontrado de todo. En un 60% el fenómeno no existe. En otros, como tigres o leones, la violencia letal es muy frecuente. Entre los lobos, una de cada siete muertes la causan las dentelladas de otro. Muchas de las más agresivas son especies de monos. En conjunto, calculan que tres de cada mil muertes de mamíferos se deben a un ataque de otro miembro de la misma especie.

Como los Homo sapiens son parte de los primates, los investigadores presuponen que su nivel de violencia innato debe ser relativamente parecido al de otras especies cercanas. Entre los chimpancés, los parientes más cercanos del hombre, una de cada veinte muertes la causa el ataque de otro. Sin embargo, entre los bonobos, el siguiente en cercanía genética y famosos por su pacifismo, la proporción es de una por cada doscientas. El humano primitivo, no civilizado, se queda a medio camino.

Sin embargo, los investigadores han visto cómo el desarrollo de la cultura humana ha provocado bruscos cambios en esta tasa. Según el momento histórico y el tipo de civilización, la violencia entre personas se ha disparado hasta el nivel de los lobos o ha caído en picado, como ahora.