La Rioja

El autor, con su obra ayer en Logroño. :: miguel herreros
El autor, con su obra ayer en Logroño. :: miguel herreros

«Reírse es una buena venganza, desarticula toda la violencia»

  • La obra 'Al margen de la naturaleza' obtuvo el I Premio Sagasta de Ensayo y fue presentada ayer en Logroño

  • Víctor Mora Gaspar Investigador

Las fundaciones Caminos y Práxedes Mateo Sagasta, junto a la editorial Debate, convocaron y concedieron el Premio Sagasta de Ensayo 2015 a la obra 'Al margen de la naturaleza. Análisis crítico de la literatura pedagógica sobre homosexuales en España'. Su autor es Víctor Mora Gaspar, doctorando en Humanidades por la Universidad Carlos III de Madrid, que presentó su ensayo ayer en el Centro Cultural Ibercaja de Logroño.

-¿Por qué se interesó por este tema en concreto al que dedica el ensayo?

-Es parte de una investigación más amplia sobre las sexualidades, los géneros y el control de los poderes en la España del siglo XX, sobre centrado en la dictadura del 40 al 70, ya que después empieza a cambiar e, incluso, en el 70, empieza el activismo organizado en la clandestinidad por la liberación sexualidad. Eso hace que todo cambie, al margen de que el franquismo ya estaba muy debilitado. Me fijo en esto porque hay un cambio sustancial en las leyes. Hay una del 54 y otra en el 70 con un cambio muy sutil del sujeto y pensé que eso tenía que estar justificado de algún modo. Lo que no esperaba encontrarme es más de veinte volúmenes dedicados a eso.

-¿Se puede hablar de un género al referirnos a la 'literatura pedagógica sobre homosexuales'?

-No, pero sí hay muchos volúmenes en los que se trata el tema, incluso se habla de las enfermedades mentales... Libros enteros dedicados exclusivamente a eso no son tantos pero, aún así, hay una cantidad considerable para pensar que para el régimen era algo importante. Con el término de 'literatura pedagógica' me refiero a la que pretende adoctrinar, en este caso sobre la homosexualidad. Marañón presentó sus tesis en los años 30 con cierta liberación de la culpa, algo muy avanzado para la época, pero al reeditar su obra en los 40 tiene que cambiar sus ideas, no las podía publicar.

-¿Cuál ha sido el mayor disparate que ha encontrado investigando?

-El mayor es el de un libro titulado 'Sodomitas' y que no engaña sobre su contenido. Es de un tal Mauricio Carlavilla, que se cambió el nombre por 'Mauricio Karl', para sonar más alemán porque entonces, entre los franquistas, estaba muy de moda el régimen nazi. Y escribe cosas como: «Disfrazada de persona, la fiera sodomita se lanza en busca de su presa juvenil...»; describe al homosexual como una bestia mítica, como un vampiro o un hombre lobo. Fue un hombre muy excéntrico que se definía como «escritor policía» y es relevante porque su libro alcanza mucha popularidad, doce ediciones, llega de los 50 a los 70 y contribuye a la difusión de una imagen de la homosexualidad bestializada. Tiene tesis delirantes cuya lectura es escalofriante y, al mismo tiempo, carcajeable.

-Por suerte o por desgracia, este tipo de textos ahora suscitan más la risa que otra cosa, ¿no?

-Adentrarse en estos textos es un viaje desagradable que pone los pelos de punta porque condicionó la vida de muchas personas pero, al mismo tiempo, hoy en día nos podemos reír de ello. Y Carlavilla invita mucho a reírse por lo exagerado que es, parece una parodia del régimen. Reírse creo que es una buena venganza, desarticula toda esa violencia que querían verter sobre nuestra comunidad.

-Pero aún existen reminiscencias de ese tipo de pensamientos que, de vez en cuando, aparecen y crean polémica. ¿Qué opina sobre esto?

-Hay un libro que sigue en venta en El Corte Inglés que se titula 'Comprender y sanar la homosexualidad'. Y hace no mucho una 'coach' defendía que, aunque no es terapeuta, conocía unas técnicas para curar la homosexualidad. La gran diferencia con el franquismo es que ya no es la ciencia oficial, como lo era antes. La crisis afecta a todo y este tipo de argumentos está permeando de alguna manera en el saber oficial. Lo que pueda decir el obispo Cañizares o el de Alcalá no es relevante más allá de sus propios fieles, que deberían cuestionarse este tipo de cosas. Hemos avanzado mucho en derechos, pero la homofobia no es una cuestión de legalidad. También hay una diversofobia que en momentos de crisis señala al enemigo, como pueden ser los inmigrantes.

-En comparación con otros regímenes, ¿considera que el franquismo pudo ser 'permisivo'?

-La dictadura española es muy larga y no tenía una ideología política clara, era esencialmente militar. Para la iglesia, todo lo afeminado era el enemigo. Sí es cierto que la mayoría de los homosexualidad no fueron detenidos ni condenados a muerte, existió cierta permisividad.

-¿Y cree que este premio es otro triunfo de la lucha por las libertades y derechos de los homosexuales?

-Sí, completamente. En España el negacionismo es: «De esto no se habla». También es un premio a las Humanidades, después de un tiempo en el que han estado devaluadas, así se alienta el pensamiento crítico.