La Rioja

EN RUINAS Y A LO LOCO (OTRA VEZ)

Lolita y Pedro Mari Sánchez en 'La asamblea'. :: l.r.
Lolita y Pedro Mari Sánchez en 'La asamblea'. :: l.r.

Qué gustazo! Y qué rabia tiene que darles a los poderosos ver cómo nos lo pasamos en grande con cuatro comedias los miserables de siempre, los muertos de hambre, los pobres como ratas. Seguimos en ruinas, sí, pero seguimos de juerga. Con faldas y a lo loco. Por encima de nuestras posibilidades, o eso dicen, pero que nos quiten lo bailao. Hasta que salga el sol, porque el sol saldrá, aunque sea por peteneras. No podrán entenderlo Obama ni Putin ni la Merkel: españolos locos, como cabras griegas. Ni Rajoy podrá siquiera. Casi ni cualquiera. Nadie es perfecto y menos en gayumbos. Con la mierda al cuello, pero no hay quien pueda, no hay quien pueda con la gente mediterranera. Cantemos coplas viejas, dancemos danzas nuevas: Mariano, sé fuerte; santa Rita, rita, rita; veinticinco de diciembre... y que nos devuelvan las ruinas. Así andamos: en ruinas y a lo loco.

Con faldas y en la ruina; así seguimos. Ya pueden haber pasado un año desde Mérida o dos mil y pico desde Atenas que así vamos: descojonándonos de lo que causa pena y llorando por no reír. Poner el mundo al verrés es lo que propuso Aristófanes en la Grecia antigua y lo que logra Juan Echanove en esta vieja España, más típica que clásica, más churrigueresca que renacentista y menos moderna que paleocristiana, cansada de su propia transición y prematuramente hastiada de una nueva democracia que nunca llegó a ser. En el limbo y en funciones. Hasta más ver.

'La asamblea de las mujeres' de ambos triunfó mucho y muy merecidamente en el Teatro Romano de la Augusta Emerita y ahora también en el Bretón lucroniense porque es una fiesta y un jolgorio y un carnaval carnavalero. En tiempos más dados a la tragedia y al drama, una comedia irreverente del año 392 a. C. y del siglo XXI. Obra de un autor descreído que comienza con una atrevida chanza política sobre la crisis de la primitiva democracia ateniense y termina desbarrando en una chusca broma sobre el protocomunismo y el libre fornicio, convertida por la impagable y sabia pluma de Bernardo Sánchez y la deslenguada boca de Echanove, inconteniblemente procaz y gamberro, en chirigota de nuestra propia crisis, la crisis de siempre, la de la Europa en paños menores y la vejiga floja y la imposible España infiel de sus excesos seculares, la impuesta austeridad mariana y la democracia no tan democrática.

Disfrazados todos de farsantes, travestidos, desbocados, con un par de números musicales de más y algunas copas de menos, Lolita, Pedro Mari Sánchez y compañía siguen conformando una sensacional asamblea de mujeres barbudas, de cómicos locos, de muy cabales atenienses, de ciudadanas y ciudadanos hermanados, señorías diputados de un feliz grupo mixto yuxtapuesto... Si el teatro fuese el Congreso y no al revés, como sucede, qué gobierno formaríamos. Mucho peor no puede ir la cosa.

Estoicos y epicúreos, apocalípticos e integrados, jodidos pero contentos. Comicismo integral y que nos devuelvan las ruinas. Otra vez.