La Rioja

«Sólo la paz es santa, no la guerra», clama el Papa Francisco en Asís

El Papa Francisco, ayer en Asís. :: EFE
El Papa Francisco, ayer en Asís. :: EFE
  • Francisco se reúne con líderes de las principales religiones y arremete «contra la globalización de la indiferencia»

Al papa Francisco no le gusta nada hablar del terrorismo islámico. Se niega a asociar de forma específica la religión musulmana con la violencia y cada vez que tiene ocasión recuerda que todos los credos han caído en algún momento de su historia en las interpretaciones erróneas de la fe, incluido el cristianismo. En el encuentro de oración por la paz celebrado ayer en Asís en conmemoración de la cumbre organizada por Juan Pablo II en esta misma ciudad del centro de Italia hace 30 años, el Pontífice hizo un llamamiento a favor de la reconciliación entre los pueblos y volvió a insistir en esta tesis. Advirtió de que «ninguna forma de violencia representa la verdadera naturaleza de la religión», pues supone una «deformación» que acaba contribuyendo a su propia destrucción. Sin querer hablar directamente del terrorismo islámico, criticó a aquellos que usan el nombre de Dios para justificar la violencia, indicando que «sólo la paz es santa y no la guerra».

Ante los líderes de las principales religiones reunidos en Asís, entre quienes se encontraban el ortodoxo Bartolomé I, patriarca ecuménico de Constantinopla, y el anglicano Justin Welby, arzobispo de Canterbury, Francisco calificó «la indiferencia» como la «gran enfermedad de nuestro tiempo». Esta denuncia se ha convertido ya en habitual durante este pontificado, pues desde su primer viaje como Papa, el que realizó a la isla de Lampedusa en julio de 2013, Bergoglio viene hablando de la «globalización de la indiferencia». Ayer la consideró un «virus que paraliza, que vuelve inertes e insensibles, una enfermedad que ataca el centro mismo de la religiosidad, provocando un nuevo y triste paganismo: el paganismo de la indiferencia». Frente al pasotismo de la mayoría ante los que sufren y huyen de las guerras, recordó su «gran sed de paz».

Bergoglio aprovechó la cumbre en la ciudad del santo que le inspiró a la hora de elegir su nombre como Papa para mantener encuentros individuales con los representantes de las principales religiones. También dejó un mensaje al elegir a sus compañeros de mesa durante el almuerzo: eran 12 refugiados provenientes de países en guerra acogidos por la Comunidad de San Egidio. Entre ellos estaba María, una niña siria de 6 años que llegó hace cuatro meses a Italia con sus padres tras cruzar el Canal de Sicilia desde Libia. Mohanad, su padre, de 32 años, contaba que huyeron de su país después de que él resultara herido y de que bombardearan su casa.