La Rioja

Juan Vidal da sentido a Cibeles

Varias modelos en el desfile de Juan Vidal Mercedes-Benz Madrid Fashion Week. :: ángel de antonio
Varias modelos en el desfile de Juan Vidal Mercedes-Benz Madrid Fashion Week. :: ángel de antonio
  • Torreta aprovecha el tropiezo de la nueva dirección creativa de Ángel Schlesser para brillar con su faceta más atrevida

Los feministas deben estar aún rasgándose las vestiduras tras contemplar a las mujeres de Andrés Sardá envueltas para regalo. Nuria, el alma de la firma, colocó grandes lazadas a las maniquíes que representaban las fiestas navideñas en una suerte de calendario cargado de fantasía. Los colores, junto con el juego de volúmenes y las materias fueron los denominadores de cada estación: explosión cromática para la primavera con prendas cuajadas de flores, rayas marineras para el verano, motivos vegetales para el otoño y las celebraciones para el invierno, con sensuales encajes y transparencias como protagonistas. Como siempre, uno de los espectáculos más divertidos de cada edición, en esta ocasión aderazado con la presencia sobre la pasarela de -una magnífica- Rossy de Palma, que encarna la fuerza y elegancia de la mujer Sardá.

La diversión continuó con Agatha Ruiz de la Prada. Una fiesta en la piscina es el hilo conductor de la colección, con bañadores imposibles inspirados en los musicales de Hollywood de los años 50. Sin embargo, el protagonista fue el césped artificial, que cubrió prendas y curiosos complementos como portabotellas. Para finalizar, una novia en chanclas se 'liberó' arrancándose el corazón y colocándose un lazo en su lugar para festejar su divorcio exprés. Algo que solo podía hacer Agatha.

Eran las dos de la tarde cuando a más de uno se le quitaron las ganas de comer. Uno de los pesos pesados de la pasarela, la firma Ángel Schlesser, decepcionó por el giro que dio su propuesta bajo la batuta del nuevo equipo creativo, formado por Carolina Menéndez y Alexandre García. De la mujer sofisticada de Ángel, se pasó a una joven que, pese a mantener el ADN de la Casa, reflejaba una dejadez que rompió la magia con prendas de aspecto arrugado y abuso del concepto 'oversize'. Un sabor agridulce al que ha puesto solución Roberto Torreta.

Frío y sencillez

El actual Premio Nacional de Moda mostró su faceta más atrevida. Los volantes y los lazos dieron coherencia a una colección en la que sobresalieron los vestidos con escotes de vértigo y su evolución del esmoquin. El ambiente se enfrió con Devota & Lomba y su particular juego de sencillez y asimetría, en el que brillaron las perforaciones a modo de papiroflexia. Modesto realizó un tributo a la belleza imperfecta con tejidos que sirven tanto para la primavera como para el otoño, como el algodón y las lanas frías. Un duermevela al que puso fin Juan Vidal.

El alicantino se metió al público en el bolsillo con una oda al amor público y despreocupado. Prendas de patrones envolventes como besos de tornillo se mezclaron con enormes y magníficas gabardinas urbanas. Las blusas, siempre presentes en sus colecciones, se conviertieron en pancartas de los movimientos culturales que comparten la calle como escenario.

Lo mejor, con diferencia, del viernes, día al que Moisés Nieto puso sabor olímpico aprovechando los elementos que mejor le vienen de cada disciplina -faldas de tenis, cinturones de judo- para darse un homenaje por las metas que ha alcanzado.

El primer vestido confeccionado en 3D con piezas biodegradables fue la clave de una colección de inspiración retro que ya está a la venta desde 45 euros. Todo un ejemplo con el que compartió pasarela ManéMané, encargado de cerrar la primera jornada de la 64 edición de la Mercedes Benz Fashion Week Madrid. Fue un caos mezcla de la reminiscencia de la adolescencia, allá por finales de los 90, de los numerosos diseñadores de la firma. Un batiburrillo de anime, gótico, pokemon, tay day (desteñido). Todo lo que odiábamos los demás al vernos en las fotografías de nuestra juventud, ellos lo adoran.