La Rioja

Poesía, magia y arte pendientes de un hilo

  • Una extraordinaria fuerza plástica y emocional rubrica la obra de la autora, en esta ocasión 23 piezas realizadas entre los años 1998 y 2015

  • La sala Amós Salvador acoge una retrospectiva de la artista gallega Pamen Pereira, hasta el 27 de noviembre

La obra que desde ayer acoge la sala Amós Salvador no se expone, flota. Vuela, literalmente, por el imaginario de Pamen Pereira (Ferrol, 1963), por sus obsesiones y recuerdos, por su mundo interior y creativo, por su búsqueda de la dimensión humana en la Naturaleza.

Esta retrospectiva de la artista gallega se remonta a 1998, concretamente a esa mesa tocinera donde la grasa de cerdo modela un paisaje montañoso, lugar de retiro para la búsqueda del propio yo -según la tradición budista-. 'Gabinete de trabajo', lleva por título, y es una de las 23 obras de esta colección que nos acercan a Pamen Pereira artista y mujer, pero también alquimista, chamana, poetisa y maga.

La exposición 'La mujer de piedra se levanta y baila' -título que proviene del Hokyo zan mai del maestro zen Tozan- se puede visitar hasta el 27 de noviembre en la Amós Salvador. La autora estuvo ayer en Logroño para inaugurarla.

De su boca conocimos el trasfondo de cada pieza. El recuerdo de su abuelo en esa chaqueta raída que abrazó a la artista durante su infancia y que ella cubre de oro fino en la obra 'Ramón Pereira. El sol es una estrella'. O su sobrecogida y diminuta presencia ante la Naturaleza de la Antártida, lo que le llevó a pintar la isometría de ese continente con humo sobre terciopelo. O ese 'Lecho de piedra' tallado en granito, su única obra condescendiente con la fuerza de la gravedad y donde empieza su estado de meditación.

Para concretar sus creaciones, Pamen Pereira se sirve del dibujo, la pintura, la escultura, la instalación e incluso los efectos especiales. Y de ahí ese océano embravecido dentro de una pecera titulado 'Tampoco el mar duerme'.

Y precisa- mente de la naturaleza extrae materia prima (raíces, cuernos, astas de ciervo, flor de palmera) y la mayor parte de sus imágenes, de una extraordinaria fuerza plástica y emocional.

Reconoce Pereira que en el origen de sus creaciones reina el caos, una vorágine que va ordenando y de donde acaba surgiendo la belleza y la armonía. Insiste también en «la reconciliación de la paradoja», que en su caso concilia lo clásico y lo contemporáneo, atracción y rechazo, plomo y plata, pez y pájaro... vida y muerte. Ejemplo de esto último es 'Gnosis', instalación realizada con 1.500 huesos (símbolo de la muerte) de pan (alimento y vida).

Todo pende de un hilo -huesos, alas de plomo y vajilla de plata- en la vanitas 'This is a love story', una de las propuestas más destacadas. Y lo mismo sucede en 'The second wind', donde se funde dos instalaciones anteriores: una naturaleza muerta con las referencias artísticas de Pereira (su mesa de estudio, lecturas, mapas...) y una bandada de golondrinas de chocolate -las mismas que se ofrecieron en el 2003 al público de Sajazarra en una ceremonia religiosa- que sobrevuelan y bendicen el conjunto con una nueva vida.