La Rioja

Los actores Miguel Gallardo y Ricardo Romanos. :: justo rodríguez
Los actores Miguel Gallardo y Ricardo Romanos. :: justo rodríguez

Cómicos viejos; toreros nuevos

  • Romanos y Gallardo representarán la obra 'Tablas y Arena' a partir de las 20.30 horas en el auditorio del Ayuntamiento de Logroño

  • Ricardo Romanos y Miguel Gallardo ofrecen hoy el Pregón Taurino Mateo

logroño. Esta tarde dos actores se subirán al escenario del auditorio del Ayuntamiento para pregonar la feria taurina de San Mateo. Hablar de toros, lidiar con las palabras en una singular corrida imaginaria sin bóvidos bicornes pero con dos toreros sobre las tablas del escenario municipal. Arena y poesía, la vida y la muerte de la corrida superpuesta en la voz y el gesto del manchego de Albacete Miguel Gallardo y del riojano de Logroño Ricardo Romanos, que se transmutarán en dos matadores: Juan Arroyo 'El Gallardo' y Paquito Cenzano 'El Romano'. Casi nada.

Cuenta Ricardo que el espectáculo carece de explicación: «Surgió por esas cosas preciosas que tiene la vida. Cuando Julio Armas dio el Pregón de Primavera del año pasado tuve la fortuna de participar con él y poder leer algunos textos que acompañaron su intervención. Ahí nació la semillita; después me llamó la presidenta del club, Conchi Martínez, para hacer algo este año y yo, a su vez me puse en contacto con mi amigo Miguel, que es taurino de rancio abolengo, compañero de tantas cosas y un estupendo actor. Y nos pusimos manos a la obra con la faena. Así, porque nos dio la gana, a la torera».

Miguel Gallardo, que ha trabajado la obra de ese poeta maldito y complejo que fue Armando Buscarini a través de los textos de Juan Manuel de Prada, es un especialista en el monólogo, aunque en la entrevista prefiere escuchar cómo diserta Ricardo Romanos, con la sombra de su sombrero panameño y su bigote blanco tan perfectamente perfilado que se diría todo él de nácar.

Romanos y Gallardo se sienten taurinos un poco también por el acoso de los antitaurinos: «Hay una cosa rara en todo esto. Existe un movimiento que niega que los toros sean cultura y que se une a una visión animalista de la sociedad, de la relación con la naturaleza a través de una especie de ecologismo de salón que no comprende nada. Ser taurino ahora es vivir fuera de la lacra de lo políticamente correcto y eso me entusiasma», explica Ricardo con un café con hielo en El Espolón. «Cuando sucedió la muerte de Víctor Barrio me estremecí al comprobar sin duda alguna la vileza de muchos. La muerte del torero como si fuera una venganza del toro. Un toro que existe precisamente porque pervive el toreo, un rito trágico y antiguo que no se sabe muy bien cómo ha llegado hasta esta modernidad que nos rodea, llena de cosas absurdas que no sirven para nada; bueno sí, para que algunos se enriquezcan a costa de los mismos», sentencia.

«Somos cómicos viejos», asevera Miguel Gallardo. Y el actor también «tiene derecho a vender su alma. De hecho, los actores somos en muchas ocasiones soldados de fortuna, mercenarios y nos metemos en papeles que no creemos o nos identificamos. Pero no es éste el caso. Aquí vamos a pecho descubierto para divertirnos y emocionar. Será una representación de una representación, que en el fondo es lo que es una corrida, pero también existirán sorpresas que no podemos desvelar, ideas y cosas que irán surgiendo en la obra sobre el escenario».

Y salta Ricardo Romanos: «No será un pregón clásico de un catedrático que se sube a un atril a declamar o a contar con erudición tal corrida o la vida de uno de esos matadores bizarros decimonónicos. Lo haremos a nuestra manera, porque en el fondo la corrida es una disquisición entre la vida y la muerte, pero con esas gotitas de humor blanco que hace que el rostro esgrima una mueca de felicidad atónita pero sencilla».

¿Qué son los toros? Se pregunta Ricardo: «No sé, yo no soy ni un especialista ni un espectador, ocasionalmente voy, me gusta y me conmueve lo que hay dentro y en sus alrededores. Pero ahora he vuelto a los toros, a pesar de que la CNT se haya hecho antitaurina. Se lo dije a la cara en una manifestación. ¿Y los taurinos anarquistas del gremio no tienen derecho a la vida?».

Ricardo se fuma un cigarro perfectamente liadito con parsimonia. Hace sol en El Espolón y sueña ya con clarines y timbales.