La Rioja

UN HURACAN FUERZA 10

Un huracán fuerza 10 pasó el viernes por la Sala de Cámara de Riojafórum removiendo hasta los cimientos. El ciclón musical se llama Gordan Nikolic y durante casi dos horas sin descanso tuvo al público asistente literalmente pegado al asiento frotándose los ojos y oídos ante lo que estaba presenciando. Un hombre grande en un escenario desnudo y oscuro con un pequeño violín -cuatro dedos, cuatro cuerdas y un arco- estaba levantando ante nosotros uno de los mayores monumentos musicales que nos ha legado la historia de la música. ¿Usted se imagina que pudiera presenciar sentado en un sillón cómo Auguste Rodin esculpía delante de usted su admirable escultura 'El pensador' y le ofreciera en exclusiva su contemplación? Pues algo así sentía yo mientras este gran violinista desgranaba esta monumental obra compuesta por tres sonatas y tres partitas cuya interpretación integral está al alcance de muy pocos en el mundo.

Esta obra es un compendio de toda la ciencia de la música, un tratado de matemáticas, un tratado de arte, un modelo de perfección y belleza. La versión que nos ofreció Nikolic fue vertiginosa, entregada, de un arrojo y valentía impresionantes, una lectura todo fuego salida de las entrañas del intérprete. Nada que ver con las versiones discográficas de referencia: el perfecto Henryk Szeryng, el elegante Nathan Milstein, el equilibrado Grumiaux, la parsimoniosa Mulova o el remilgado Kuijken. La versión de Nikolic no era una grabación sino algo que se iba creando con nuestra participación, algo colectivo, fresco y vivo. Preciosa versión hasta en sus excesos y sus posibles fallos ocasionales, ¡un disfrute!

Comenzó la sonata I con gran concentración y aplomo, pero ya en la partita I empezaba a soltarse y a esbozar con las piernas y el cuerpo animados pasos de danza. El comienzo de la sonata II nos deparaba un prodigio en el final del Grave con una milagrosa doble cuerda etérea en pianísimo. Culminó la partita II con la monumental 'Chacona' (aunque estaba omitida en el programa), que fue el punto culminante de todo el concierto con una interpretación deslumbrante. Perfectamente podía haber acabado ahí el concierto, pero Gordan a esas alturas era un 'monstruo' insaciable. Quedaba todavía la sonata III con su temible 'Fuga alla breve' (¡alla breve y son más de diez minutos!) donde el público no pudo reprimirse y prorrumpió en bravos sin esperar al final de la sonata.

Sobresaliente e inolvidable concierto que supone un colofón de oro en esta 18 Semana que, sobre el papel, prometía menos que las de años anteriores, pero que ha resultado una de las más brillantes, con momentos excelsos sobre todo en los conciertos primero (órgano), tercero (Accademia del Piacere y este quinto y último que les acabo de comentar. ¡Enhorabuena a los organizadores!