La Rioja

MÚSICA EN ESTADO PURO

Si ayer les comentaba del concierto de organetto que había sido una prueba superada con nota, hoy solo puedo decir del concierto de la Accademia del Piacere que fue una gozada, así de claro. Este grupo es una referencia mundial de una nueva forma de interpretar la música antigua, renacentista y del primer barroco, con un estilo libre, creativo y abierto. En aquellas épocas los autores componían las melodías y temas básicos, pero dejaban a los intérpretes que aportaran los acompañamientos y ornamentos. Su creatividad no tenía límites y a veces terminaban produciendo una obra nueva y distinta a la original que interpretaban.

La Accademia del Piacere se apunta a estos verdaderos criterios historicistas y aportan un admirable punto de frescura y autenticidad a sus interpretaciones. Los seis integrantes del grupo, de una calidad individual sobresaliente, respiran música por todos los poros y todos tuvieron sus grandes momentos de protagonismo y de lucimiento personal.

Fahmi Alqhai es el director y alma máter del grupo, además de compositor y violagambista reconocido, su mano estaba en todos los arreglos y adaptaciones y además nos ofreció momentos excelsos de expresión y sensibilidad con su instrumento. Rami Alqhai, sevillano como su hermano (de padre sirio y madre palestina) supo lucir su viola da gamba en todas sus formas y registros. Johanna Rose (un alter ego de Anne Igartiburu) forma parte del grupo con su viola da gamba también desde sus orígenes y llevó con precisión el bajo. Grandes momentos tuvo en sus manos Miguel Rincón a la guitarra barroca: una preciosidad. Javier Núñez fue un sólido clavecinista, presente en todo momento y brillante en sus solos.

Dejo para el final a la mayor institución de la música antigua de España, el percusionista Pedro Estevan (así, con uve). Su imagen inconfundible con esas largas barbas apostólicas es señal inevitable del mayor disfrute musical posible. Todo un espectáculo en sí mismo con esa elegancia de dedos percutores, tocando hasta con el anillo en el canto del tambor, su precisión es increíble y la gama de sonoridades que saca de cajas, panderos y tambores inigualable.

Ya han visto lo que me gustó el concierto, pues eso no es nada con lo que disfrutó el fiel y abundante público asistente que despidió al conjunto entre aclamaciones.