La Rioja

Lienzos urbanos con nuevo marco

Jorge Ochagavía trabaja en el patio del Museo en su pez/estandarte. :: sonia tercero
Jorge Ochagavía trabaja en el patio del Museo en su pez/estandarte. :: sonia tercero
  • Mural Open'16 expone, visita y habla sobre muralismo hasta el domingo

El mural es una expresión perfecta para sacar el arte a la calle, hacerlo llegar a mucha gente y presentarlo 'a lo grande'. En Mural Open'16, además, se han empeñado en que sean los propios artistas quienes expliquen al público el cómo y el por qué de su obra. Más aún, Mural Open invita a los ciudadanos a opinar sobre la ciudad que quieren; a aportar ideas para un mural.

Con estos parámetros arrancó ayer en Logroño una nueva edición, la quinta, de este encuentro con el mundo del muralismo auspiciado por Globartia o, lo que es lo mismo, los artistas locales Carlos López Garrido y Carlos Corres. Tras su paso por Ezcaray y por el edificio de La Bene, Mural Open estrena ahora escenarios en el centro de la capital -el Museo y la Biblioteca de La Rioja-, donde Arturo Sarramián (artista plástico), Jorge Ochagavía (diseñador gráfico e ilustrador) y Valle Camacho (ilustradora y calígrafa) trasladan al muralismo sus diferentes disciplinas y sellos artísticos.

Camacho lo hace a través de la escritura, utilizando como soporte el suelo del patio de la Biblioteca de La Rioja. Allí se pueden leer, en círculos concéntricos, distintos fragmentos del Quijote. «La justificación del trabajo era 'tempus fugit'», explica la autora, quien plasma ese rápido transcurrir del tiempo a través de una evolución cronológica de la caligrafía. En el círculo interior de su propuesta emplea la caligrafía romana, para luego abrir sucesivos anillos con la uncial, las góticas, la cancilleresca e itálica, hasta rematar la composición con trazos sueltos de caligrafía abstracta.

A unos metros de allí, en la fachada del Museo de La Rioja, asoman las obras de Arturo Sarramián y Jorge Ochagavía, inspiradas en piezas del propio museo. Ochagavía ha optado por un pez, como el que figura en una de las Tablas de San Millán. «Siempre he dibujado animales pero no me preguntes por qué, me caen muy bien», dice. El suyo es un pez que, a modo de estandarte, se descuelga contundente, brillante y simétrico de la fachada del Museo.

Junto al animal de Ochagavía figura el objeto de Sarramián, inspirado en una arquimesa del siglo XVII con incrustaciones de marfil. Su moderna lectura de este mueble, a partir de paneles superpuestos en blanco y negro y con troquelados, incorpora también iluminación.

Además de disfrutar de estas obras hasta el próximo domingo, cualquiera podrá acercarse al mundo del muralismo a través de las conversaciones con sus autores, talleres, exposiciones y visitas guiadas que en esta edición propone Mural Open.