La Rioja

CON NOTA

Para muchos de los seguidores de la Semana Logroñesa de Música Antigua este era el concierto temido, bajo la sospecha de que un recital completo de organetto gótico y percusión, con un programa francamente difícil de entender, puede resultar más bien duro, por no decir plasta. De hecho, el comienzo dubitativo, algo indefinido y aparentemente desafinado presagiaba lo peor. Sin embargo, en pocos minutos, el singular sonido de este elemental instrumento nos tenía atrapados y la indudable calidad de ambos intérpretes hacía maravillas con esa extraña combinación de adaptaciones, arreglos, improvisaciones y demás inventos sobre temas medievales.

El organetto es un curioso instrumento de mano, atribuido a Santa Cecilia -con el que aparece la santa en sus imágenes-, que estuvo de moda entre los siglos XII y XVI. Se suele tocar apoyado sobre la rodilla para poder actuar sobre el fuelle con la mano izquierda y tocar en el pequeño teclado con la derecha; entre fuelle y teclado hay una fila doble de 14 tubos de tamaño descendente, en total unos cincuenta centímetros. Pensarán ustedes que no se puede hacer mucho con algo tan simple, sobre todo después de escuchar el órgano de La Redonda, pero los que asistimos al concierto les podríamos contar la cantidad de recursos que fue capaz de extraer este gran especialista que es Christophe Deslignes.

El programa era toda una reinterpretación de la música antigua según el criterio personal de Deslignes, incluyendo composiciones propias basadas en manuscritos medievales, arreglos o improvisaciones sobre otros conocidos temas prerrenacentistas , y cuando aparentemente tocaban las obras originales pues también se veía a las claras la mano personal de Deslignes. Así que una danza amorosa, una batalla anónima, un motete, una estampida o una chanson de diferentes siglos, países y autores parecían partes de una misma obra. Normalmente esto suele ocurrir con la mayoría de los intérpretes de música antigua, y seguramente en el concierto de mañana tendremos la misma sensación.

El concierto transcurrió entre unas interpretaciones muy intensas y entregadas, consiguiendo sonoridades incluso contemporáneas mediante pequeñas desafinaciones controladas y sobre todo con mucha calidad musical. Christophe Deslignes tiene a estas alturas de su carrera un poso musical de muchos quilates y se permite ofrecer verdaderos prodigios. A su lado estuvo un grande de la percusión europea, Thierry Gomar, plenamente compenetrado con Deslignes. Gomar fue un prodigio de precisión rítmica con el tambor, consiguió exquisitas sonoridades del parche y resaltó el brillo de címbalos y panderetas.

El público ovacionó muy calurosamente a ambos intérpretes, que lo agradecieron con dos bellas propinas. Nunca dejaré de recomendarles asistir a estos conciertos de música antigua, donde siempre encontramos excelentes músicos y donde tienes la increíble sensación de que están tocando para ti en el salón de tu casa.