La Rioja

Regresa al teatro 'La piedra oscura', alegato contra el olvido inspirado en Lorca

  • Con cinco premios Max, la pieza de Alberto Conejero, que indaga en la memoria como espacio de justicia, se ha visto en media docena de países

'La piedra oscura' confirma la mala salud de hierro del teatro español. Esta delicada producción sobre la tolerancia y la reparación arroja luz sobre el olvido. Con Lorca como telón de fondo y símbolo universal del drama de los desaparecidos, triunfó en los últimos premios Max. Se estrenó con sordina en el CDN, giró por España y se ha estrenado en Rusia, Colombia, Uruguay, Grecia, Perú y Chipre. El conmovedor diálogo escrito por Alberto Conejero (Jaén, 1978) regresa al Teatro Galileo de Madrid, hasta al 6 de noviembre, con Daniel Grao y Nacho Sánchez como protagonistas. Volverá a girar por España y recalará en París y Londres.

«Nadie puede desaparecer del todo, ¿verdad?», es la pregunta esencial de esta pieza con cinco premios Max -mejor obra, autor, director y actor revelación entre ellos- y que suma ya más de 15.000 espectadores. Indaga «en la memoria como espacio de justicia» y «en la necesidad de redención», según su director, el argentino Pablo Messiez, (Buenos Aires, 1974). En una austera puesta en escena, tensión dramática y pulso poético se alían para calibrar el peso del pasado reciente «y el destino de los olvidados en las cunetas de la Historia», según Messiez.

Lo hace en torno a la figura de Rafael Rodríguez Rapún, (Madrid, 1912-Santader, 1937), amigo íntimo de García Lorca, atormentado por no haber evitado el asesinato del poeta hace 80 años y que, a punto de ser fusilado, trata de salvar su valioso legado. Estudiante de Ingeniería de Minas, secretario del teatro universitario La Barraca y compañero de Lorca en sus últimos años, Rapún murió justo un año después de Federico en un Hospital Militar de Santander.

Teniente de artillería republicano en la ficción, Rapún es prisionero de los sublevados bajo vigilancia de Sebastián, joven de 18 años y mirada inocente del conflicto. Ante el inminente fusilamiento de Rapún, ambos traban una conversación a tumba abierta que cuestiona sus convicciones. «Hallan las grietas en los dos discursos pervertidos por la guerra y generan una suerte de intimidad entre ambos», explica el director. Rafael pide a Sebastián un último favor: que rescate unos papeles y unas grabaciones de Lorca, las últimas obras del gran poeta y dramaturgo. Para Rafael es crucial que no se pierda lo que considera un valioso legado para la posteridad y supone saldar una deuda personal con Federico. La promesa del muchacho de intentar el rescate de los papeles redime a Rafael y apacigua al soldado.