La Rioja

«Para traspasar el corazón de los lectores tienes que escribir lo que salga del tuyo»

Andrés Pascual (Logroño, 1969) posa con un ejemplar de su última y premiada novela, 'Taj'. :: l.r.
Andrés Pascual (Logroño, 1969) posa con un ejemplar de su última y premiada novela, 'Taj'. :: l.r.
  • andrés pascual, escritor

  • Hoy sale a la venta su última obra, 'Taj', Premio Alfonso X El Sabio 2016. Una novela histórica que discurre a ritmo de thriller y con el Taj Mahal como telón de fondo

Desde que visitó el Taj Mahal (lo ha hecho en dos ocasiones) sabía que algún día escribiría este libro. Le sorprende, sin embargo, que nadie antes haya novelado la construcción de uno de los monumentos más bellos del Planeta desde la perspectiva de sus 20.000 trabajadores, desde sus cimientos. Andrés Pascual lo hace en 'Taj', novela que hoy llega a las librerías de nuestro país tras ganar, en junio pasado, el Premio Alfonso X El Sabio, convocado por la editorial Espasa.

¿Qué va a encontrar el lector cuando abra 'Taj'?

Va a encontrar una epopeya colectiva, como es la construcción del Taj Mahal; una aventura personal y sentimental del protagonista, un chico del desierto capaz de enfrentarse a todo con tal de seguir el rastro de su amor adolescente, y también un tema muy actual como es el enfrentamiento entre la diversidad cultural y el integrismo. El Taj Mahal surge en un momento de convivencia pacífica de civilizaciones (en él confluyen las arquitecturas islámica, persa, india y turca) y por eso es tan bello, porque funde lo mejor de cada una de forma pura y sin segundas intenciones, más allá de lograr la belleza. Alguien me decía que es una mezcla entre 'Los pilares de la Tierra' y 'Las mil y una noches', lo que me parece perfecto.

¿Cuándo supo que la construcción del Taj Mahal daba para una novela?

Desde la primera vez que lo visité sabía que algún día escribiría esta novela. El problema es que había poca documentación sobre el tema y casi todo estaba en inglés. Fue al llegar a Londres (donde reside desde principios del 2015) cuando encontré que tenía al alcance de la mano el material para escribirla, y más aún teniendo mi casa muy cerca de la Biblioteca Británica. De hecho, era el momento de hacerlo. Fue entonces cuando me di cuenta de que teníamos esta deuda pendiente con los 20.000 trabajadores que vivieron, sufrieron y trabajaron para levantar el Taj Mahal.

Hablar de ellos habrá implicado una importante labor de documentación sobre arquitectura, arte, la sociedad, historia... de la India.

Ha sido duro, pero también apasionante, como siempre, porque estás recreando un momento de la historia que lo conviertes en propio. Para mí, el trabajo de documentación es una diversión, de hecho no dejo de estudiar o documentarme en ningún momento hasta que pongo el fin. Durante el camino se van abriendo un montón de puertas y ventanas con las que no contaba, y más en un universo tan mágico como es la India de esta época. Por ejemplo, hablo del famoso trono imperial o Trono del pavo real, que costó tres veces más que el propio Taj Mahal. Lo llamaban así porque en su respaldo tenía dos pavos reales con las colas desplegadas y adornadas con 300 kilos de piedras preciosas. Con todo, lo bonito del Taj Mahal es que su única intención era homenajear el amor, y más concretamente el amor perdido, y por eso es un edificio único. No tiene segundas intenciones ni intenta demostrar nada al pueblo. (Lo mandó construir el quinto emperador mongol, Shah Jahan, para honrar el recuerdo de su esposa favorita, Mumtaz Mahal, quien murió en el parto de su decimocuarta hija).

¿Por eso incluye una historia de amor en esta novela?

Si hay algo que me gusta de la novela, es que muestra que es igual de maravilloso el amor con mayúsculas y el amor con minúsculas, porque en el libro se funde la mayor muestra de amor de la historia (la del emperador Shah Jahan) con una pequeñita historia de amor de un joven del desierto que es capaz de convertirse en calígrafo del Taj Mahal solo por estar cerca de su amada que se encuentra recluida en el harén. Él no quiere triunfar como artista, aunque sabe que tiene facultades para ello, sino estar al otro lado del muro. Y esa historia de amor de ficción es igual de maravillosa que la del emperador.

Con el amplio conocimiento que ha adquirido sobre este monumento, ¿no tiene ganas de regresar a la India?

Claro que tengo ganar de volver. Cuando observamos un edificio de semejante belleza tendemos a contemplarlo como un todo, pero cuando damos un paso más allá y comprendemos el trabajo de cada losa de la fachada, de cada fuente del jardín, es entonces cuando nos quedamos sin palabras y nos rendimos ante la obra de arte.

Todos sus libros se ubican lejos, en sus destinos viajeros, muchos de ellos exóticos. ¿No le provoca el entorno más cercano para ubicar sus historias literarias?

No es nada provocado ni fruto de una estrategia, sino que ha surgido así. El día que sin querer escriba una línea sobre una calle de Logroño, le seguirá un libro entero. Al final te das cuenta de que, para traspasar el corazón de los lectores, tienes que escribir lo que salga de tu propio corazón.

¿En qué momento de la escritura de 'Taj' decidió presentar la novela a este premio de novela histórica?

Era algo obligado porque Alfonso X El Sabio, quien da nombre al premio, fue precisamente símbolo de la tolerancia y la convivencia, y el Taj Mahal surge como una flor de loto en esa convivencia de civilizaciones. Y no deja de ser una lección para nosotros porque, después de siglos de prosperidad, el tercer hijo del emperador -Aurangzeb-, que era el primer integrista de la familia, destruyó lo que habían construido los anteriores emperadores mogoles.

Tal y como ocurre ahora en algunos sitios.

Efectivamente. El hijo de Sha Jahan tiró por tierra todo lo construido precisamente por abrazar el integrismo. Y lo que a mí me ha apasionado del Taj Mahal es que se mantuvo en pie como legado de cómo tenían que ser las cosas.

Por curiosidad, ¿acaba bien la historia de amor de 'Taj'?

No te lo voy a decir. Solo cuento lo que sabe el protagonista porque en la novela asistimos a un momento histórico a través de los ojos de Balu, de tal forma que es muy sorpresiva y las cosas van ocurriendo a ritmo de thriller y no de novela histórica.