La Rioja

El obispo de La Rioja y su encuentro con la Madre Teresa

«Conocí a la Madre Teresa de Calcuta el año 1994, en Roma, entonces era seminarista y el entonces mi obispo me envio a la ciudad eterna a completar mis estudios». Así lo explicó en una carta pastoral el nuevo obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño, monseñor Carlos Escribano Subías, que tituló 'La canonización de la Madre Teresa de Calcuta en el Jubileo de la Misericodia'. El prelado riojano, que sustituyó a monseñor Juan José Omella, acudió ayer domingo a los actos de canonización de la Madre Teresa por su santidad el Papa Francisco.

La carta del obispo de Calahorra, monseñor Escribano, afirma que «este domingo, 4 de septiembre, en el contexto del Jubileo extraordinario de la Misericordia, el Papa Francisco canoniza a la Madre Teresa de Calcuta, fundadora de las Misioneras de la Caridad. Es muy significativo este hecho, ya que el Papa nos propone el ejemplo de esta santa mujer que supo acoger en su vida el don de la misericordia de Dios, para llevarla de manera activa a la vida de los demás, especialmente a los más pobres de entre los pobres».

Monseñor Escrinabo afirma: «Os tengo que confesar que yo lo hago de un modo especial por la mucha devoción que desde siempre he tenido a la Madre Teresa. La conocí en 1994 en Roma, el 8 de octubre. Era entonces seminarista y mi obispo me envió a la ciudad eterna a completar mis estudios. Madre Teresa acudió como invitada al Congreso que se realizaba con motivo del I Encuentro Mundial de las familias convocado por San Juan Pablo II».

«Al encontrarme con ella -señala monseñor Escribano- me dio una pequeña tarjetita mecanografiada en la que se leía una de sus oraciones más conocidas. El comienzo de su intervención será difícil de olvidar. Con aquella mano delgada, huesuda, blandiendo en ella el Rosario dijo una frase archiconocida pero que llenó de gratitud al auditorio que prorrumpió en un sonoro y dilatado aplauso: «La familia que reza unida, permanece unida».