La Rioja

YA ESTAMOS METIDOS EN HARINA

  • La falta de competencia en los ruedos es una de las causas, no la única, del abandono en las plazas

Sí, ya estamos metidos en harina, en la harina taurina, porque ayer empezaron a venderse los abonos y hoy, domingo, seguirán, sólo por la mañana. Faltan una docena de días para el comienzo de la feria matea del 2016 y el pasado viernes no había visto ni un cartel anunciador de la feria taurina por escaparates comerciales, seguramente que ya estarán adornándolos. Lo que sí hemos hablado los grupos de aficionados de lo bien que la empresa ha montado la feria de este año comparándolas con las anteriores. Sobre los precios no estamos tan de acuerdo, en tres corridas han subido bastante y en dos han bajado considerablemente. Lo que menos me gustan son los precios. Siempre los toros han sido espectáculo caro, pero, sin terminar de superar la crisis todos tendríamos que ajustarnos a la demanda y a la oferta.

Quería dar un toque a nuestra feria matea, pero los jueces de la misma serán los espectadores. Los aficionados, que nos consideremos un poco entendidos, contamos poco para los empresarios taurinos, sencillamente porque un cartel con toros, como los de Victorino, que me encanta, al espectador medio apenas le dice nada, así que allá cada cual con su cada cuala y vayamos a otra cosa. Escuché la pasada semana cuando viajaba a Calahorra a ver la primera corrida de la feria: estaban hablando de la Vuelta Ciclista a España. Si lo comento es porque citaron los toros equiparando sensaciones parejas, con las que estoy de acuerdo. Decían el periodista y los contertulios, que lo del vallado en el último kilómetro para evitar el riesgo a los corredores habría que ampliarlo a los tres últimos kilómetros, por razones de seguridad. Pero la cuestión, según entendí yo, era otra de más peso, referente a que las carreras de bicicletas, incluyendo la más importante, la de Francia, se estaban deteriorando por las estrategias empresariales y la falta de competencia entre los grandes, por aquello de los intereses empresariales.

Citó el periodista deportivo, que eso pasa también en los toros, en los que no hay casas comerciales como en el deporte, pero sí hay comercio empresarial, comercio de apoderamiento, mercadeo de los toreros. Vamos que, salvando las distancias, los intereses vienen a ser los mismos, preservar al máximo el riesgo de la figura y cuidarla mucho para que dure el mayor tiempo posible. La bicicleta y el toro dan cornadas, distintas pero igualadas en riesgos. La falta de entrega, el cálculo de intereses (salvo excepciones, los ciclistas y los toreros son los menos culpables) de las casas comerciales que fichan a los ciclistas y los apoderados y administradores de los toreros son los que manejan el cotarro buscando intereses comerciales. Esto lo percibe el aficionado y el espectador. En el toreo la falta de competencia en los ruedos es una de las causas, no la única, del abandono en las plazas. Que sí.