La Rioja

«La sensación de torear es tan fuerte que te crea un problema de por vida»

Diego Urdiales, en un momento de su ponencia. :: justo rodríguez
Diego Urdiales, en un momento de su ponencia. :: justo rodríguez

«Cuando logro consumar en el ruedo lo que busco, cuando consigo torear como lo siento la sensación de euforia interior es difícilmente descriptible. De niño leía la famosa frase de Juan Belmonte en la que decía que te tienes que olvidar de que tienes cuerpo para torear y no la comprendía; ahora, no sólo la comprendo sino que la comparto al cien por cien porque he tenido la inmensa suerte de vivirlo y no se puede comparar a nada. De hecho, la sensación es tan fuerte que te crea un problema de por vida». Ésta fue una de las muchas reflexiones que dejó ayer Diego Urdiales en su intervención en el curso de la UR en una comparecencia que se articuló a modo de diálogo con el profesor José Ignacio Ruiz de Palacios, director del ciclo.

«Sabiduría sin movimiento», expresó Ruiz de Palacios para comenzar la charla. «Cuando empiezas, comenzamos a torear con angustia; los miedos van llegando, no conoces el toro, sus reacciones, pero con el tiempo el mayor miedo de todos el que sientes a ti mismo. El cuerpo es muy extraño y cada día te levantas de una manera diferente. En mi caso está la ansiedad, que me asalta los días antes de la corrida porque en nuestra actividad es esencial estar a la altura en un sitio determinado a una hora clave. Y es curioso, a veces tú no has estado tan bien como dicen y lo sabes y te sorprende. Pero es una especie de ley no escrita». Urdiales habló del idilio con Bilbao: «Es una plaza en la que siento algo especial desde mi debut. Me identifico con su sentido de la paciencia, con esa forma de esperar al toreo. También se dice que mis temporadas comienzan a ponerse en marcha en ella, pero recuerdo varios años de iniciar en Madrid con triunfos y orejas. Creo que es esencial que el público te espere, te deje hacer. Las prisas son malas compañeras y en el toro más todavía», recalcó el arnedano.

También habló de la suerte: «No me gusta darle vueltas a ese tema, pero históricamente en el toreo ha habido y hay diestros que tienen una facilidad para que les embistan los toros. Eso es como si vas a un examen de tres temas y llevas dos perfectamente preparados y uno cogido con hilvanes. Llega la prueba y la mayoría de las preguntas son de los temas estudiados. ¿Existe o no existe la suerte?», espetó.

El toro y la perfección

Diego Urdiales habló también del toro actual: «Tiene un volumen exagerado y va contra el espectáculo ese tamaño. Se selecciona pensando en los veterinarios mucho más que en el propio toreo, que en el espectáculo. Me encanta ver vídeos de toreros antiguos y es increíble la diferencia del tamaño del toro con el actual. Creo que eso habría que replanteárselo seriamente, y eso que yo casi todas las corridas que hago son en plazas de primera con los astados cabeza de camada de las ganaderías». Para concluir, el matador explicó que su tauromaquia se basa en la búsqueda de la perfección: «Entreno con esa máxima, con la depuración estética más profunda que puedo, dejando de lado cualquier cosa que no sea capaz de sentir».