La Rioja

La enfermera afectada por Crimea-Congo continúa grave pero estable

  • Las casi 200 personas que estuvieron en contacto con los afectados siguen sin presentar síntomas, según Sanidad

madrid. El estado de salud de la enfermera ingresada tras contagiarse del virus Crimea-Congo apenas ha cambiado, según informó la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid. Ayer aún estaba grave, pero también despierta, lo que le permitía colaborar con el equipo encargado de su tratamiento. Sus analíticas, informaron las autoridades, se mantienen en valores similares a días anteriores. Sin información sobre qué día se infectó ni de cuándo mostró sus primeros síntomas no es posible determinar en qué estadio se encuentra.

La afectada, cuya identidad no se ha hecho pública, permanece ingresada en la zona de aislamiento del hospital Carlos III de Madrid, la misma en la que se trató en 2014 a los pacientes de ébola, desde su traslado la noche de miércoles. Aunque el virus Crimea-Congo no es tan letal ni tan infeccioso como este último, está clasificado en la máxima categoría de bioseguridad y exige medidas extremas de protección para la manipulación de los pacientes.

La paciente, enfermera en el hospital Infanta Leonor de Madrid, se contagió durante el tratamiento de un varón de 62 años que probablemente se infectó de Crimea-Congo por la picadura de una garrapata y que falleció el 25 de agosto a causa de la enfermedad. Su caso es el primero documentado que se produce en Europa occidental. Según los expertos, la posibilidad de que ocurriera ya se había documentado porque la presencia de estos ácaros es habitual en toda España, y porque ya en 2012 se habían identificado muestras infectadas por el virus en un grupo de ciervos de la provincia de Cáceres, casi en la frontera con Portugal.

Ayer trascendieron por primera vez datos de este primer paciente. Se llamaba Raúl y fue enterrado en San Juan del Molinillo (Ávila), informó Efe. Sus vecinos confirmaron que había notado una punzada en la pierna mientras paseaba por el campo y que esta había empezado a ennegrecerse. Una explicación que concuerda con la picadura de una garrapata portadora y transmisora del virus.

Ninguna de las casi doscientas personas en seguimiento por haber tenido contactos de riesgo con los afectados, muchos de ellos personal sanitario o técnicos de laboratorio que analizaron las muestras del varón ya fallecido, mostró ningún síntoma de infección. Hasta que no pasen dos semanas desde el último momento de contacto -el tiempo de incubación del virus-, deberán tomarse la temperatura dos veces al día.

Cuando la enfermedad que provoca el Crimea-Congo se manifiesta, uno de sus primeros síntomas es un aumento brusco de la fiebre, a la que acompañan rigidez muscular, espasmos y malestar general. A esto le sigue una fase prehemorrágica de unos pocos días que concluye con el periodo hemorrágico, que suele afectar a multitud de órganos. En ese momento es cuando el paciente es más proclive a infectar a otros.

Por lo excepcional del caso, ayer se reunió el recién creado Comité de Expertos en Crimea-Congo, que conforman especialistas en enfermedades infecciosas de la Consejería de Sanidad de Madrid y del Ministerio de Sanidad junto a catedráticos de Salud Pública. Hicieron un seguimiento de la situación tanto de la enfermera como de los contactos de riesgo.