La Rioja

Pepe Viyuela comparte escena de 'Mármol' con la actriz Susana Hernández. :: lr
Pepe Viyuela comparte escena de 'Mármol' con la actriz Susana Hernández. :: lr

«Diría que soy soñador, pero mi vida demuestra todo lo contrario»

  • El Bretón retoma hoy su programación teatral con Pepe Viyuela y 'Mármol', una obra de Marina Carr donde los sueños acaban por desbaratar la realidad

  • Pepe Viyuela Actor

Aunque ya se puso en escena en Fuenlabrada en febrero pasado, la representación de hoy en el Teatro Bretón de Logroño puede considerarse el estreno de 'Mármol'. Al menos, los nervios de Pepe Viyuela son los propios de un debut.

El actor logroñés comparte tablas con José Luis Alcobendas, Elena González y Susana Hernández en esta historia de Marina Carr, donde sueños y realidad se interponen en las relaciones de dos parejas. Ellos, Art (Viyuela) y Ben, son dos amigos que encarnan el prototipo de triunfadores. Pero sus vidas comienzan a complicarse cuando Art confiesa a Ben que ha soñado que se acostaba con la mujer de su amigo en una habitación de mármol. Esa misma noche, ella tiene el mismo sueño con Art. El desenlace, hoy a las 20.30 horas en el Teatro Bretón.

-La última vez que le entrevistamos fue en abril, tras recibir el Premio Max por su papel en 'Rinoceronte'. Visto con cierta distancia, ¿qué le ha reportado este premio?

-Pues muchas más ganas de hacer teatro. En cierto modo te sientes en deuda con la profesión y con el público, y te dices: 'ahora lo tengo que hacer todavía mejor' y agradecer de esa manera este premio, que fue una auténtica sorpresa.

-Y en ello está ahora con 'Mármol', que no sabría decir si es comedia o tragedia, y donde los sueños de dos de sus personajes acaban en pesadilla.

-Es cierto que resulta difícil calificar esta obra, pero la vida también tiene esa dificultad a la hora de separar lo cómico y lo trágico. En este sentido, la función retrata muy bien una determinada realidad que es la nuestra; vivimos de una manera pero nos gustaría vivir de otra, y dentro de ese 'nos gustaría' hay algunos que siguen el impulso del deseo y otros que prefieren quedarse donde están y no moverse por si acaso. Y en ese dilema se mueven los personajes de 'Mármol'; unos van hacia el sueño y otros prefieren quedarse en la realidad.

-¿Y Pepe Viyuela es más de realidad o de arriesgar con los sueños?

-Depende para qué cosas. No diría que soy una persona soñadora y me lance en pos de los sueños como Don Quijote; ya quisiera yo tener ese alma intrépida. Si tuviera que quedarme en un lado diría que soy soñador, pero realmente mi vida demuestra todo lo contrario. He estado siempre muy pegado a la realidad y he arriesgado, pero lo justito. En el trabajo he sabido guardar la ropa; he estado siempre muy pendiente de lo que podía perder.

-¿Cómo se resuelve en escena ese juego entre sueño y realidad?

-A través de la iluminación y de la propia escenografía de 'Mármol'. Descubrimos donde están los personajes (en la azotea del trabajo, en su casa, en un bar...) a través de sus palabras y actitudes. Y esa ambigüedad del espacio habla también de lo onírico y ese estado intermedio entre realidad y sueño en el que viven. Porque el sueño aquí tiene un papel importante; modifica la realidad, dinamita y hace que salte por los aires la amistad entre los protagonistas. ¿Cómo es posible que todo se esté tambaleando por un sueño?, se preguntan los personajes, y resulta que a lo mejor es lo que más nos mueve y puede derrumbarnos en nuestra vida, nuestros sueños y anhelos. Ahí radica el gran interés de la función.

-¿Considera que 'Mármol' es una obra feminista? Lo digo porque, como ocurre en distintas obras de Marina Carr, sus protagonistas son mujeres fuertes que desafían el pensamiento de su época.

-No sé si es feminista, pero es evidente que se nota la mano de una mujer, en este caso de Marina. Los personajes fuertes son ellas y eso se echa de menos también en el panorama teatral internacional, donde los grandes papeles, salvo excepciones, están encarnados por personajes masculinos.

-¿Por qué en Vodevil (compañía de la que forma parte) habéis elegido 'Mármol'?

-Porque Antonio Castro, el director, es amigo y venía dando guerra con ella desde hace tres años, aunque lo fuimos demorando por culpa de otros proyectos. Nos parece una pieza muy importante por sí misma y por lo que significa abrir la puerta del teatro a Marina Carr en nuestro país (es la primera obra de la autora irlandesa que se representa en España).

-En Vodevil apostáis por hacer el teatro que queréis y como queréis. ¿Cuál y cómo es ese teatro?

-Somos muy poquitos, cuatro o cinco personas, y nos acompañamos de otros creadores. Buscamos, sobre todo, estar cómodos a la hora de tirar para adelante porque el teatro no nos parece un lugar para sufrir, que ya bastante mal está la parte comercial o económica como para hacerlo extensivo también a la creativa. Todos empezamos así en el teatro, pasándolo muy bien y entre amigos, y esto es un poco volver a los orígenes. Disfrutamos desde el momento que buscamos textos, los compartimos, los elegimos... y queremos que todo el proceso sea apasionante, y para eso necesitas un núcleo de personas muy cercanas con las que compartas criterios, gusto y mucho entusiasmo.