La Rioja
Alejandro Suárez. ::
Alejandro Suárez. :: / L.R.

«El problema vendrá cuando los terroristas usen la Red para atentar»

  • Alejandro Suárez , emprendedor, analista y escritor

  • El autor de 'El quinto elemento' habla hoy en el Aula de Cultura de Diario LA RIOJA-UNIR sobre las nuevas tecnologías y el ciberterrorismo

Es un experto en tecnología. También conoce el mundo de la comunicación. Consejero delegado de Ocio Metworks y del Grupo Gestiona, preside la revista Capital y la Fundación Marqués de Oliva, además de otras actividades en la Asociación de Inversores y Emprendedores de Internet. Alejandro Suárez Sánchez-Ocaña (Madrid, 1973) ha saltado a la palestra por sus publicaciones sobre nuevos emprendedores y por otras sobre el mundo de Internet y las redes sociales.

Hoy ofrece una charla en el Aula de Cultura de Diario LA RIOJA-UNIR (Ibercaja Portales, a las 20 horas) titulada 'Alerta tecnológica: espionaje, ciberguerra y terrorismo'.

Malos tiempos. Con las nuevas tecnologías, ¿ha desaparecido la privacidad?

Más que desaparecer hoy es distinta a lo que estábamos acostumbrados en el mundo real. Está evolucionando mucho. Ahora vivimos una libertad vigilada.

Los cambios tecnológicos nos están llevando a otros cambios de valores sociales.

Sí. Muchos cambios van asociados a las nuevas generaciones, muy influenciadas por la tecnología en su día a día. Nosotros actuamos de forma muy distinta a los chavales menores de 18 años que han nacido con Internet, con la tecnología y con otra forma de entender la privacidad.

¿Cuál es la alternativa que propone usted para una sociedad dominada por la tecnología?

No sé si dominada. Pero cada día es más referente para todos nosotros. Lo que hay que hacer es intentar hacernos las preguntas correctas y saber si debemos ceder en algunas cosas cuando hay avances sin mucho sentido. Por ejemplo, con las redes sociales hemos entrado de una forma tan rápida, como un elefante en una cacharrería y con un comportamiento que, con más experiencia y con más perspectiva, por ejemplo, no pondríamos en riesgo nuestra propia seguridad.

La vida está hoy en un clic...

Con un clic se puede hacer todo. Lo bueno y muchísimas cosas malas. El ritmo vital va mucho más rápido.

Con los teléfonos móviles actuales, con wifi o sin conexión, estamos más que vigilados.

Los 'smartphone' son dispositivos de seguimiento. Circunstancialmente también sirven para hablar por teléfono. Son muy cómodos, nos gustan mucho pero también nos tienen más controlados tanto empresas tecnológicas como los amigos de lo ajeno o las agencias de información de determinados países.

¿Usted cree que somos conscientes de lo que estamos haciendo?

Gracias a Dios, no. Si fuéramos conscientes de lo que entraña el uso de determinadas tecnologías no las usaríamos con tanta alegría o al menos lo haríamos con más prudencia.

Por ejemplo...

Una de las aplicaciones más descargadas en el sistema Android es una aplicación de linterna que permite nuestra localización, nuestros contactos, nuestro correo electrónico... Y ante ello deberíamos hacernos algunas preguntas correctas. Entre otras, por qué una lucecita tiene que tener acceso a todas las cosas.

Lo veo muy preocupado por el tema de la seguridad.

Sí, porque lo que intuyo o veo que viene en los próximos años es una evolución del tema de seguridad a través de la tecnología. Los avances tecnológicos permiten hoy una serie de cosas que todavía no estamos viendo pero que van a llegar y son un riesgo para la seguridad. Por ejemplo, en Polonia, el avión en el que iba el presidente del Congreso no despegaba de la pista por un ataque informático que había sufrido y abortaba la maniobra. O los coches que pueden circular solos. Son avances que prometen cambiarnos la vida en los próximos diez años pero tienen una cara b. La Universidad de Texas ya lo demostró a unos periodistas con uno de los coches y a diez kilómetros. Les subían y bajaban las ventanas, el volumen de la radio y hasta les cambiaban la ruta y los llevaban al andén.

Y lo que nos tocará ver en breve.

La tecnología es fantástica y nos está sirviendo para muchas cosas en las que estamos avanzando. Pero, en paralelo, tendríamos que avanzar en seguridad y no lo estamos haciendo mientras ponemos en riesgo muchas cosas del futuro.

Sin ir más lejos estamos en pleno desarrollo del llamado ciberterrorismo. Además de una gran vía de propaganda, ¿hay otros riesgos?

Pasa algo similar. Los terroristas están usando la Red para comunicarse. Es un estado muy embrionario. El problema será cuando empiecen a usar la Red para atentar, cuando un tipo vea desde Afganistán que con un ordenador puede entrar en una central nuclear o en un sistema de control de aguas de una gran ciudad y envenenar el agua... Y es que lo puede hacer de una manera segura, a cientos o miles de kilómetros y sin ningún riesgo.

Estamos llenos de contrasentidos.

Están muy bien los controles en los aeropuertos pero hoy es relativamente fácil conseguir un dron, cargarlo de explosivos y dirigirlo contra un avión en vuelo o cuando empieza a despejar.

Mejor no dar ideas...

No. El FBI descubrió hace un año un laboratorio de Al Qaeda que estaba empezando a trabajar en ello. Y no es dar ideas. Ha avanzado tanto la tecnología que no hay todavía una contra de seguridad. Un dron con explosivos sobrevolando una gran ciudad no tiene otra alternativa que pegarle tiros desde abajo.

Y ¿por qué se habla tanto de los valores positivos y nada de otras cuestiones negativas?

Positivos los tiene porque nos ha cambiado la vida. Pero no se habla de los negativos. Es una manera de vivir en una realidad paralela, que no es del todo real, y que produciría un enorme desasosiego. Gracias a Dios no están pasando más cosas, pero es cuestión de tiempo.

¿Estamos seguros en España?

Lamentablemente, no. Hay muchas infraestructuras críticas... No tenemos ni la capacidad presupuestaria ni humana.

Una última cuestión. ¿Está en peligro la libertad por la seguridad?

Quiero pensar que no. Pero también es verdad que hechos como los de París hacen que se les vaya la mano a muchos legisladores y reduzcan las libertades de las personas.