La Rioja

El 25% de los acuíferos, que dan agua al 70% de los pueblos, está contaminado

Uno de cada cuatro acuíferos españoles, que abastecen al 70 % de los pequeños municipios, están contaminados con nitratos (nocivos para la salud y ecosistemas) y es el problema más grave e «inquietante» de las aguas subterráneas del país. «En torno a 170 de las 700 masas existentes están afectados por la contaminación difusa de los nitratos, un 25 % del total», explica a EFE Juan José Durán, director del departamento de investigación y prospectiva geocientífica del Instituto Geológico y Minero de España.

El uso masivo de los fertilizantes nitrogenados en la agricultura es el principal responsable de esta situación. Según Durán, el alcance del problema no se ciñe exclusivamente a las zonas agrícola sino a lugares que permanecían limpios. «Estamos empezando a detectarlo en aguas que antes eran de buena calidad y cuya área de recarga no es potencialmente agrícola», añade.

Es un problema de difícil erradicación, entre otras razones porque los agricultores usan cada vez más abonos, la regeneración de las aguas tardan varias décadas y la competencia está dispersa entre distintas administraciones. Según los datos del científico, el 70 % de los pueblos con menos de 20.000 habitantes se nutren de aguas subterráneas, en consecuencia «puede producirse un daño enorme de forma indirecta a estas poblaciones». La Organización Mundial de la Salud desaconseja una concentración por nitratos superior a 50 mg/l para el agua.

Intrusión del mar

Otra cuestión relevante es la intrusión del agua del mar en los acuíferos de la costa cuando son sobreexplotados, resultado de lo cual se saliniza el agua dulce y deja de servir para los regadíos y para el abastecimiento humano. «Hay del orden de 70 masas de agua que pueden estar afectadas en mayor o menor grado por la intrusión marina, lo que supone en torno al 10 % del total», localizadas esencialmente en la costa mediterránea, Canarias y Baleares.

En principio, agrega, esta cuestión «no va a más y está muy controlada por las redes de vigilancia, pero aún no hemos sido capaces de llevarlo a término cero», como obliga la Unión Europea. Se trata, subraya Durán, de un tema «muy grave y difícil de revertir, porque cuando el acuífero se llena de agua salada, se deja de explotar y se queda allí». Solo saldría de forma natural en periodos excepcionales de recarga del acuífero -lluvias abundantes- o de modo artificial inyectando enormes volúmenes de agua -lo que no se hace por sus elevadísimos costes-.