El socorrista de las piscinas de Valgañón salva la vida a un niño de 12 años

Javier Albo

«En qué mundo vivimos que por hacer tu trabajo te llaman héroe...», comenta con modestia Aitor Ortiz de Mendibil, que reanimó al pequeño que había entrado en parada cardiorespiratoria por ahogamiento

Javier Albo
JAVIER ALBO

Aitor Ortiz de Mendibil es socorrista en las piscinas de Valgañón y ayer hizo su trabajo, que es, además de vigilar, socorrer y curar, saber actuar cuando se produce una situación extrema como la que le tocó vivir, con el feliz resultado de haber salvado la vida de un niño de 12 años que había entrado en parada cardiorespiratoria por ahogamiento.

Eran en torno a las cuatro y media de la tarde y las piscinas habían recibido la visita de un grupo de chavales de Madrid que se encuentra de campamento por la localidad riojalteña. Había bullicio; el normal entre un grupo de niños que, en una jornada calurosa, llegan ávidos de agua y diversión.

En un momento dado, Aitor reparó en un niño que se encontraba en el fondo de la piscina, en la parte que más cubre. Su inmersión duraba ya demasiado y, aunque algunos compañeros, le indicaron que "está jugando" no esperó más y alertó a uno de los monitores que estaba cerca del niño, dado que así la maniobra sería más rápida que si él se zambullía a por él. "¡Sácalo y dámelo!", le dijo.

El niño estaba en parada. "No tenía pulso o yo no se lo encontré", recordaba este martes Aitor. Empezó a hacerle un masaje cardíaco; le dio algunos golpes y fue entonces cuando el niño dio su primera señal positiva con una "especie de ronquido". A las tareas de reanimación se sumaron dos monitoras, que tenían conocimientos en primeros auxilios. El niño respiraba con dificultad. Le abrieron las vías aéreas y le introdujeron una cánula Guedel por la boca. Poco después empezó a vomitar algo.

Mientras, un monitor había llamado al 112 y al lugar se trasladó personal facultativo del centro de salud de Ezcaray y Guardia Civil. También llegaron dos ambulancias medicalizadas, en una de las cuales trasladaron al niño a Logroño, donde permanece ingresado en observación aunque fuera de peligro.

A Aitor le comentaron que el niño pudo sufrir un "shock térmico", como consecuencia del contraste entre la temperatura exterior, ayer alta, y la del agua, que rondaría los 17-18 grados. Eso, aunque él estuvo advirtiendo al grupo, como siempre, que se ducharan antes de meterse al agua. También le comentaron que, al parecer, el niño no sabía nadar. El caso es que todo terminó con un final feliz y Ben, que así se llamaba el niño, podrá contarlo. Y lo contará.

Muchos felicitan hoy a Aitor, principalmente, por haber hecho bien su trabajo. Incluso le llaman héroe. Él une las dos cosas para decir: "En qué mundo vivimos que por hacer tu trabajo te llaman héroe..."

Fotos

Vídeos