Santo Domingo cumplió con la tradición del Niño Jesús, que se remonta al año 1813

Procesión con la imagen por la plaza del Santo. :: ramiro varona/
Procesión con la imagen por la plaza del Santo. :: ramiro varona

J. ALBO

Santo Domingo de la Calzada, ciudad rica en tradiciones, comienza cada año con una: la procesión del Niño Jesús, o 'de las Campanillas'. Se trata de un acto religioso, organizado por la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús, o del Niño, encabezada por el prior Ángel Solar, que tiene un trasfondo histórico. Sus raíces se hunden en la España del año 1813, cuando las tropas napoleónicas capitularon en octubre en Pamplona y comenzaron su repliegue. El país se les había escapado de las manos a los invasores franceses, comandados por el rey José Bonaparte, impuesto por su hermano. Su autoridad era ya solo simbólica y se limitaba a Madrid. Pero no se retiraron sin más. En su camino hacia Francia los soldados descargaron su odio hacia el país que les había vencido mediante pillaje, asesinatos, violaciones...

El peligro se acercaba a Santo Domingo de la Calzada y uno de los ascendientes de la familia Tejada decidió poner a buen recaudo, en su casa de la actual plaza de la Alameda, una imagen del Niño Jesús existente en la catedral, para evitar su expolio. Aquello, quién sabe, salvó a la imagen, que hasta el año 2004 también se procesionaba cada 18 de diciembre hasta la casa de la familia Tejada, donde permanecía en un altar hasta el 25 del mismo mes.

Del paso de los franceses por la localidad dan fe numerosas inscripciones que hay en las paredes de la torre exenta.

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