El regadío del Oja busca viabilidad

Los representantes de las administraciones regional y local, antes del comienzo del acto. :: albo/
Los representantes de las administraciones regional y local, antes del comienzo del acto. :: albo

El plan para regar diez municipios contempla una inversión de 170,6 millones de euros

J.ALBO

El consejero de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente, Íñigo Nagore, presentó ayer en el teatro Avenida, ante unos 300 agricultores de la ciudad y comarca, el proyecto para la transformación en regadío de 8.430 hectáreas de la zona del río Oja -las mismas que se inscribieron durante el proceso abierto para un plan similar en el año 2006, que quedó inconcluso-, que se encuentran repartidas entre los municipios de Bañares, Cirueña, Corporales, Grañón, Herramélluri, Hervías, Leiva, Santo Domingo de la Calzada, Tormantos y Villalobar de Rioja.

El presupuesto total estimado de la actuación asciende a 170,6 millones de euros, un precio orientativo, susceptible de modificaciones -entre otros factores por el número de hectáreas que se apunten- que deja en el tejado de los usuarios hacer del proyecto una realidad, para lo que tendrán que hacer muchas cuentas y constituir, en primer lugar, una comunidad de regantes que tome las decisiones y actúe como interlocutora con las administraciones.

De esos 170,6 millones, unos 101 millones se los llevaría la construcción de un azud en el río Oja, término de Ezcaray -a la altura del campo de fútbol-, y de la conducción de 21 kilómetros que llevaría el agua hasta las dos balsas laterales de almacenamiento que se localizarían en Corporales y Manzanares, con una capacidad de 3,5 y 7 hectómetros cúbicos (más del doble que la presa de Leiva), aproximadamente.

El 70% de esos 101,4 millones, es decir 70,9 millones, repercutiría en los usuarios. El otro 30% lo asumiría la Administración del Estado como contribución al mantenimiento de caudal medioambiental del río. A ella habría que sumar, anualmente, los gastos de explotación (961.012 euros) y de administración ( 105.711 euros). Así las cosas, en base a un plazo de amortización de las obras estimado en 50 años y contando que fueran 8.500 las hectáreas apuntadas, los usuarios debieran pagar a la CHE una cantidad anual, descendiente, que empezaría con 459 euros por hectárea el primer año y terminaría con 132 euros el último de los 50 establecidos. Si el Gobierno de La Rioja contribuyera con el 50%, obviamente esas cantidades se reducirían a la mitad.

La financiación, el problema

Aparte, el anteproyecto estima en otros 69,2 millones la inversión necesaria para la distribución del agua hasta las parcelas, actuación que se articularía a través una red de riego de 22,4 kilómetros, compuesta por cinco redes de distribución -dos de ellas impulsadas por bombeo y las otras tres con presión natural-, y 849 hidrantes; un sistema de filtrado; dos estaciones de bombeo, telemando y control. La ejecución de estas obras de distribución del agua corresponden a la comunidad de regantes. Según los cálculos del Gobierno de La Rioja, que aportaría el 60% de la inversión, los usuarios deberían pagar 49 euros por hectárea los dos primeros años y 169 euros desde el tercer año hasta el vigésimo quinto.

En definitiva, el coste total por hectárea -el cálculo hecho siempre sobre las 8.431 hectáreas- ascendería a 280 euros anuales los dos primeros años. A partir del tercero el importe sería decreciente: comenzaría con cuotas de unos 400 euros por hectárea y terminaría en el año número 50 con 70 euros por hectárea, aproximadamente.

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