En la noche de los tiempos

Espectáculo de fuego en el Mercado Medieval./
Espectáculo de fuego en el Mercado Medieval.

Lejos de apagarse, la actividad crece al caer la noche, cuando las luces y sombras se alían para darle más lustre al espacio medieval

FOTOS: J. ALBO

La luz no es problema en el Mercado Medieval. Al contrario, cuando la noche engulle todo resquicio de luminosidad natural, el singular regreso al pasado recobra aún mayor vistosidad y la actividad a su derredor, lejos de apagarse, emerge con diversos actos que necesitan de ese equilibrio de claros y oscuros para su mayor lustre. No hablemos ya del espectáculo de fuego, que se alimenta de las sombras, las fagocita, para superponerse a ellas y que todas las miradas converjan sobre las llamas. También otras citas encajan como anillo al dedo en el Reino de la Oscuridad, relativizado por la utilización de medios nada medievales para su mejor visibilidad. La danza vertical sobre la torre no haya mejor acomodo que en el contraste del cielo oscuro con el foco que alumbra a los artistas sobre las iluminadas paredes de la torre; otro tanto ocurre con los torneos de caballeros, en los que la estética gana puntos entre luces y sombras. No hay que verlo todo; siempre hay que dejar espacios a la imaginación, con la excepción de los puestos, que iluminan sus mercancías con tenues luces que hacen que el ambiente sea, sencillamente, encantador.

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