'Los Milagros', en la cuerda floja

Fotografía de grupo de los asistentes a la reunión, al término de la misma. :: albo/
Fotografía de grupo de los asistentes a la reunión, al término de la misma. :: albo

El 'bajo' número de asistentes a la primera reunión deja en 'veremos' la edición 26

J. ALBO

La vis cómica-alegre que siempre parece acompañar a Martín Nalda tornó en un ceño semifruncido -fugaz, también es cierto- cuando el miércoles entró al salón de usos múltiples del Ayuntamiento y calculó medio centenar de asistentes, solo. A la reunión habían sido convocadas todas las personas interesadas en tomar parte en la edición 26 de Los Milagros del Santo, veteranos y nuevos, y la respuesta le pareció escasa. Pronto anunció la concesión de un breve plazo de tiempo para que se apunten más personas al elenco. «Y si no, se acabó lo que se daba», advirtió.

De poco valió que algunos de los presentes representaran a más personas o que otros justificaran las ausencias en que aún queda mucho tiempo. «Yo necesito que vengan a las reuniones, tomar contacto con ellos y saber con quién cuento y con quién no», dijo el director de la obra. «Con los que estamos aquí no sacamos adelante un espectáculo de estas características», añadió antes de indicar que «lo que diferencia a este de otros es que nosotros trabajamos más la interpretación que la grandiosidad». Y eso -vino a decir- lleva su tiempo. E insistió: «Lo más importante del espectáculo sois vosotros, pero necesitamos más gente sí o sí, porque si no es sí o sí, es no».

Nalda recordó que en la especial edición del 25 aniversario -el año pasado- «no llegábamos a 75 personas, habiendo igual 40 niños». Y, a una pregunta de los asistentes, explicó que los pasacalles dejaron de hacerse, además de por poco efectivos para atraer nuevo publico, porque «no venía la gente». Tanto él como sus acompañantes de Sapo Producciones pidieron a los asistentes el esfuerzo de transmitir su ilusión a los demás para que se sumen a la representación. En dos semanas habrá una nueva cita y entonces se verá».

También adelantó, si todo sigue el curso deseado, que se barajan cambios en la estructura de la narración y, también, la posibilidad de quitar el escenario, lo que se traduciría en una mayor libertad de movimientos y lucimiento del espectáculo.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos