Fallece una mujer de 78 años cuando asistía a un funeral en la catedral

Catedral de Santo Domingo. /Javier Albo
Catedral de Santo Domingo. / Javier Albo

Al parecer sufrió un infarto, sin que el personal facultativo de Urgencias del centro de salud que se trasladó al templo pudiera hacer nada por salvar su vida

Javier Albo
JAVIER ALBOSanto Domingo

Una mujer de 78 años, de Santo Domingo de la Calzada, falleció en la tarde de ayer, al parecer de un infarto, cuando asistía a un funeral que se celebraba en la catedral calceatense por otras dos personas de la localidad.

Según relataron testigos presenciales, la mujer empezó a encontrarse mal durante la homilía -a mitad de la ceremonia, aproximadamente- y recibió algunas primeras atenciones por parte de los familiares que la acompañaban. En vista de su estado, uno de los dos sacerdotes que oficiaban la ceremonia preguntó por la megafonía si había algún médico en el templo y resultó que en él se encontraba el de Villarta-Quintana, que dispensó nuevas atenciones a la mujer, a la que se había colocado tumbada sobre uno de los bancos. Al mismo tiempo se alertó al servicio de Urgencias del centro de salud de Santo Domingo de la Calzada. El personal facultativo que se trasladó a la catedral practicó a la mujer técnicas de rehabilitación cardiopulmonar, a las que, lamentablemente, no respondió. «Han hecho todo lo que estaba en sus manos», subrayaba ayer una de las personas que se encontraban en el templo. Certificada su muerte natural, los servicios funerarios procedieron con posterioridad al levantamiento y traslado del cadáver.

Fue un día aciago el de ayer en Santo Domingo de la Calzada, sumado a este luctuoso hecho la concurrencia en la misma jornada de tres funerales -el doble al que asistía la fallecida más otro celebrado con anterioridad-, más un cuarto de otra persona que tuvo lugar fuera de la localidad.

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