Candidatos al callejero

Pelayo Sainz Ripa, en una imagen del año 2011. :: / Javier Albo

Santo Domingo arrastra una deuda de gratitud con varios paisanos

Javier Albo
JAVIER ALBOSanto Domingo

Son muchas las personas que merecerían estar en el callejero, por razones diversas. Que lleguen a él es una cuestión de voluntad política, casi siempre. Por lo general, para evitar discrepancias, los mandatarios eligen nombres neutros, de lugares o personajes a los que sea imposible sacarles punta política: calle La Peseta, Pino de Yuso, Europa...

Sin embargo, en Santo Domingo de la Calzada en los últimos años han sonado fuerte algunos nombres de personas, que tuvieron que morirse para que otros pensaran en un especial reconocimiento por parte de su ciudad de cuna o de adopción. El último de ellos fue el del filósofo Gustavo Bueno, a quien, al menos, en vida ya fue nombrado 'Hijo predilecto' de la ciudad.

Entre los candidatos al tributo de la ciudad el Ayuntamiento tiene una asignatura pendiente con Pelayo Sáinz Ripa, algo que es una literalidad: en marzo del 2013, a propuesta del equipo de Gobierno entonces formado por PP y PR+, el pleno de la Corporación decidió estudiar más detenidamente en una comisión la forma de rendirle un reconocimiento póstumo. Hasta hoy. En aquella sesión, incluso, el PSOE propuso que el pleno le nombrara 'hijo adoptivo', y, aunque esta formación gestiona desde hace dos años la localidad, no ha vuelto a retomar el asunto, pese a la unanimidad que cosechó en aquella sesión. Hasta IU, formación defensora a ultranza del laicismo, hizo piña sobre el homenaje al sacerdote, al entender que fue «una persona clave en el desarrollo social de nuestra ciudad». El PP le concedió ese mismo año, el Premio Excelencia Institucional, y ahí se acabó todo, hasta que el concejal Diego Mendiola lo recordó en el último pleno.

Tampoco se han materializado otras demandas en la misma línea, como la ya antigua de rendir un reconocimiento -calle, placa, titular a la escuela de música con su nombre etc- al músico Leopoldo Vallés; o a José Antonio Valderrama y Celso Alonso, que tantos calceatenses ayudaron a venir al mundo; a Aurelio Bustillo... El callejero tiene más candidatos que placas.

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