El campo difiere de los geólogos

El río Oja, a su paso por Santo Domingo de la Calzada. :: albo/
El río Oja, a su paso por Santo Domingo de la Calzada. :: albo

Los regantes calceatenses cuestionan el volumen del acuífero estimado en 'Geolodía'

J. ALBO

La comunidad de regantes de Santo Domingo de la Calzada discrepa, en base a su propia experiencia, sobre algunos datos ofrecidos en la jornada didáctica 'Geolodía', que con el título 'El río Oja: un pantano invisible' se celebró el pasado día 13 bajo la coordinación de la Sociedad Geológica de España, en la que se habló de que el acuífero tiene un volumen total de agua almacenada estimada en unos 170 hectómetros cúbicos.

Los regantes piensan que esta cifra podrían inducir a pensar que el agua sobra en la zona, pero aseguran que no es así, por dos motivos: primero, porque no creen que almacene tanta y, además, porque mucha de ella se escapa. Así, al ejemplo puesto por los geólogos de que el 'pantano invisible' existente bajo tierra supera en volumen a los embalses riojanos de Mansilla, González-Lacasa y Pajares juntos, le ponen matices: «No tiene una pared o muro de contención con su compuerta de regulación y su sobradero de seguridad, lo que da lugar -dicen- a que cuando más falta hace el agua, en un 80% de sus pozos no la hay o si acaso muy escasa, con lo cual no se pueden sembrar cultivos tardíos como remolacha azucarera e industrial, patatas, alfalfa, maíz, caparrón, alubia y otras hortalizas». Los regantes aseguran que «en la pizarra salen muy bien los números, pero en la realidad no es así», y, para demostrarlo, invitan «a cualquier geólogo a medir el descenso de los pozos de Santo Domingo de la Calzada, Bañares y Villalobar. Según ellos -explican-, el nivel del agua baja dos metros desde mediados de mayo hasta últimos de agosto o primeros de septiembre, pero nosotros, después de 75 largos años de experiencia, tomando como ejemplo pozos de esas localidades, vemos que bajan sobre 4 ó 4,5 metros de media, porque en la zona de Las Abejas y Regaderas, con Villalobar, descienden de 7,5 a 8 metros».

Y se preguntan: «Si tanta agua hay en el acuífero, ¿qué explicación tiene que 20 pueblos creen un regadío de 9.000 hectáreas (el de Zarratón), que está costando una millonada, dentro de este mismo acuífero, y que estén cogiendo agua del pantano de Mansilla?».

También se remontan al año 2002, cuando la entonces Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural construyó un pozo dren en el término municipal. «Pensaban que iba a servir para regar muchísimas hectáreas y fue un fracaso total, porque cuando llega el estío se queda sin agua. Lo que nos duele es que gastaron tanto dinero y que no dieran explicación de ningún tipo ni reconocieran que se habían equivocado», indican desde la comunidad de regantes, que demanda actuaciones efectivas para garantizar el agua a la comarca a todos los niveles.

«Se escribe y se habla tanto del envejecimiento y la despoblación rural que todo esto nos tendría que hacer reflexionar para no cometer errores pasados y actuar en obras que sean para bien de la mayoría», afirman, no sin añadir que «el agua impulsada siempre es más cara que si viene por su peso». Se refieren, por supuesto, a una regulación en la cabecera del Oja.

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