De cambios en la cofradía

El prior, Florentino Rodríguez, ayer junto a la fachada de la casa de la cofradía del Santo. /Javier Albo
El prior, Florentino Rodríguez, ayer junto a la fachada de la casa de la cofradía del Santo. / Javier Albo

La entidad abre una ventana en su fachada y refuerza el techo

Javier Albo
JAVIER ALBOSanto Domingo

Hay cosas que cambian en la sede de la cofradía del Santo, entidad que se ocupa y preocupa porque, precisamente, otras (las tradiciones festivas) sigan igual. La casa que preside la coqueta plaza de la Alameda es objeto en la actualidad de dos importantes actuaciones -una de ellas inconclusa aún- que el equipo que presiden los priores Florentino Rodríguez y Anunciación Blanco ha decidido acometer con un fin estético y también para refuerzo de la seguridad del inmueble y sus visitantes, muchos durante las fiestas patronales.

El caso es que donde había un portalón de madera a los pies de la calle Mayor, al otro lado del cual está la capilla, la cofradía quiso abrir dos ventanas para devolver al edificio su imagen original. Algunas antiguas fotografías dan fe de que las hubo, pero puestos en contacto con el Servicio de Conservación del Patrimonio Histórico Artístico de La Rioja para obtener la correspondiente autorización, éste redujo su pretensión a la mitad al considerar que, al menos, uno de los vanos apreciables en las imágenes era un añadido muy posterior y que originalmente solo existía una, que es la que se replica en la actualidad con piedra de sillería igual a la del resto de la fachada. Aprovechando la ejecución de esta obra, la cofradía quiso comprobar el estado de la techumbre que soporta al 'Salón de las doncellas'. «Nos preocupaba porque es un lugar por el que pasa mucha gente, ya sea el día de la gaita, de las doncellas o de la medalla, y vimos que una parte del mismo se estaba rebajando», indicó ayer el prior, que añadió que se han colocado vigas de refuerzo para que la estancia sea completamente segura.

El día 19 de este mes se cumplirá medio siglo de la adquisición de esta casa a la familia Garnica, para utilizarla como sede de la cofradía del Santo. Hasta entonces estaba en el antiguo hospital del Santo, hoy parador de turismo, cuyo estado llegó a ser tan deficiente que las reuniones llegaron a hacerse en los domicilios particulares de los priores. Estaba de prior Plácido Riaño Labarga y se pagó por ella 550.000 pesetas.

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