PRESA de FRAGUADO LENTO

Los trabajos en el embalse de Enciso finalizarán en octubre y ahora están enfocados en aliviaderos y parte técnica

Trabajos en la presa de Enciso. / Justo Rodriguez
LA RIOJALogroño

Parece, solo parece, que esto acaba. La presa de Enciso está a punto de terminar e iniciar su fase de llenado. En octubre, parece que en octubre, se dará por entregada una obra de lenta cocción. La historia ha sido siempre lenta en La Rioja a la hora de acometer grandes obras. El González-Lacasa y Mansilla tardaron lo suyo, pero es que en este país medió una guerra.

Ahora las hostilidades vienen dadas por partidos políticos de distinto color y por crisis financieras. Enciso está a punto de dar por cerradas las obras. Atrás quedarán un montón de años de parones, de 'y tú más' y de bloqueos financieros porque lo que antes valía diez ahora son 13,5 o con recortes presupuestarios en los que se dice que 'como ya se os ha dado para esto, entonces, tomad esto otro', como al niño que se ha gastado la paga y encima lo ha hecho en libros.

Diferentes panorámicas de las obras de construcción de la presa de Enciso. / Justo Rodriguez

Todo esto se olvidará, como el recorte presupuestario y la presa, finalmente, entrará a operar con algo tan simple como el agua de lluvia y un par de botones en los que básicamente pondrá 'abrir' y 'cerrar'.

También parece que la próxima guerra llegará por el agua. Los que la tienen contra los que no. Aquí ha cambiado mucho el debate desde que Franco se encargaba de cortar cintas en las presas, pero también parece que antes llovía más. Han pasado un montón de años hasta que se ha hecho necesario habilitar nuevas obras de este género sin que a uno le tachen de franquista para contener un agua que escasea y que retrocede presa (nunca mejor dicho) del cambio climático.

El embalse de Enciso ya estaría operativo al cien por cien de no ser por la azarosa vida cargada de parones. Desde su aprobación hasta que entró la primera pala tardaron diez años. Hasta el 2008 no se vio a un hombre con chaleco fosforito, pala al hombro y botijo. La ministra socialista Elena Espinosa vino a retratarse. Ya lo avisó: «Hay que revisar los precios, no en vano después del parón las cosas se han encarecido», avisaba.

Esto sucedía en el año 2010 y las obras iban a buen paso. Hasta el punto que se anunciaba su final par el año siguiente. Eso parecía. Pero llegó la crisis. Refinanciación y todo parado hasta que no entraran los billetes en las constructoras. Nuevo parón.

El semáforo se volvió a poner en verde en el año 2014 y fue otra ministra, esta vez adornada con chaleco y casco, la que buscaba la foto conjuntamente con los políticos del lugar. Isabel García Tejerina era la que disfrutaba en esta ocasión de las mejores vistas. También parecía que aquello iba a terminar de inmediato. Parecía.

El crudo invierno frenó el fraguado de la parte más visible de una presa que es la pared sobre la que se posa toda la masa de agua contenida. Un muro inmenso de más de 100 metros y que tendrá la tarea de sujetar un bloque de agua de 43 hectómetros cúbicos y que se llevó la vida de un operario.

La historia de esta obra, como la de tantas, solo dejará por escrito en una placa algo así como ...'y fue inaugurada por fulano o mengano el día tal del tal del año tal'.

Los trabajos están centrados en los aliviaderos, zonas técnicas y carreteras para, presumiblemente en octubre, cerrar el tapón del embalse y empezar a llenarlo. La Confederación Hidrigráfica del Ebro iniciará seguidamente los trámites de uso y explotación para hacer bueno el refrán de 'agua que no has de beber... embotéllala para vender'.

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