Homenaje de reconocimiento a los najerinos represaliados en 1936

El patio de butacas del Doga se llenó casi por completo pues, aunque había asientos sin ocupar, hubo público de pie. :: F. D./
El patio de butacas del Doga se llenó casi por completo pues, aunque había asientos sin ocupar, hubo público de pie. :: F. D.

En el acto de homenaje a los fusilados se repuso simbólicamente en el cargo al alcalde Félix Morga y al teniente de alcalde Valero Ojeda

F. DOMÍNGUEZ

La Corporación municipal de Nájera, y por añadidura la ciudad, rindió ayer un homenaje de reconocimiento moral y social a los vecinos represaliados tras el levantamiento en armas de Franco en 1936. Lo hizo en el Cine Doga, donde tuvo lugar un pleno extraordinario al que acudieron numerosos familiares y amigos de los 62 homenajeados.

Se abrió la sesión con la lectura, por parte de la secretaria municipal, del dictamen de la comisión informativa de Cultura, en el que, por unanimidad, se daba el visto bueno al acuerdo de «levantar el velo de silencio oficial que encubría los asesinatos y graves violaciones de los derechos humanos cometidos durante el golpe militar y la posterior dictadura», así como «expresar públicamente la solidaridad de todo el pueblo de Nájera con todas las víctimas y sus familiares», manifestar que «nadie puede sentirse legitimado para utilizar la violencia con el fin de imponer sus convicciones políticas» y «reponer simbólicamente en sus puestos a Félix Morga Rocandio y Valero Ojeda Treviño, como alcalde y teniente de alcalde, respectivamente», depuestos y fusilados.

Acto seguido tomó la palabra el alcalde, Jonás Olarte, para dar lectura a la declaración institucional, la cual concluía señalando que «esas víctimas y sus familias han estado sometidas durante muchos y largos años a un silencio vergonzoso e infame, y con este acto queremos recuperar su dignidad y buen nombre» .

El nieto de Félix Morga, el alcalde fusilado, cerró el acto con un «¡Viva la paz social!»

Después los portavoces de los distintos grupos municipales tomaron la palabra y se pasó a llamar a los familiares de los homenajeados, comenzando por los de Félix Morga y Valero Ojeda, a quienes se les hizo entrega de un pergamino enmarcado con el acuerdo de reposición en sus cargos y de una rosa roja. Luego fueron pasando los descendientes del resto de fusilados para recoger el diploma y la rosa, algunos de los cuales tomaron la palabra para agradecer el reconocimiento.

Cerró el acto el nieto de Félix Morga, Desiderio Morga, quien tras señalar que «queremos creer que, aunque tarde, este homenaje viene avalado por la buena voluntad y los buenos sentimientos de todos cuantos democráticamente nos representan, y aceptamos los deseos de concordia, porque también son los nuestros», concluyó con rotundo «¡Viva la paz social!».

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