Lomos de Orios rememora «la caridad grande»

Lomos de Orios rememora «la caridad grande»

La tradición se mantiene ininterrumpidamente desde 1520 y este año se han repartido unas 4.000 raciones de carne de cordera de la sierra

LA RIOJAVILLOSLADA

La ermita de Nuestra Señora de Lomos de Orios ha reunido hoy a centenares de personas en torno a la romería de la "caridad grande", una tradición que se mantiene ininterrumpidamente desde 1520, y para la que este año se han repartido unas 4.000 raciones de carne de cordera de la sierra.

Como cada primer domingo de julio, esta ermita, situada en el término de Villoslada de Cameros, se ha preparado para esta romería, que ha congregado a multitud de romeros procedentes de municipios riojanos, así como de otros limítrofes de Soria y Burgos. Así lo ha explicado a Efe el alcalde de Villoslada de Cameros, Julio Elías, quien ha destacado el arraigo de esta tradición entre los feligreses.

Este año, la caridad, que ha bendecido el obispo de Osma-Soria, el riojano Abilio Martínez Varea, la ha donado una familia de Villoslada de Cameros, cuya solidaridad ha resaltado el alcalde.

El reparto de la caridad se ha realizado tras la eucaristía que ha oficiado el obispo en las campas de la ermita y en presencia de los romeros, junto a autoridades locales y regionales, entre ellos, los presidentes del Gobierno riojano, José Ignacio Ceniceros, y del Parlamento regional, Ana Lourdes Gonzalez.

Las corderas se han llevado a primera hora hasta la ermita abiertas en canal y es allí mismo donde se han troceado para su reparto tras la eucaristía, ha detallado el alcalde. Cada romero ha recibido una ración de pan y de carne de cordera en lo que se ha convertido una de las tradiciones más arraigadas de La Rioja desde 1520, fecha en la que la historia cuenta que una partida de soldados pretendió robar el ganado a los pastores trashumantes de Villoslada que regresaban desde Extremadura con los rebaños.

Los pastores, en ese momento, se encomendaron a su patrona, la Virgen de Lomos de Orios, y prometieron que si se libraban del robo, todos los años entregarían a la Virgen una cordera de cada sesenta y si ello no podía ser, un celemín de trigo. La historia relata que, en ese instante, una espesa niebla cubrió el monte a su paso por los Arañuelos y despistó a los soldados, por lo que los pastores regresaron a su pueblo con el rebaño al completo.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos