La impronta del Camino en Azofra

Los bailes del grupo de danzas local no pueden faltar en ninguna de las festividades que se celebran en el pueblo y que discurre, entre otras calles,por la vía Mayor. :: L. R.
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Los bailes del grupo de danzas local no pueden faltar en ninguna de las festividades que se celebran en el pueblo y que discurre, entre otras calles,por la vía Mayor. :: L. R.

Isabel de Azofra fundó el Hospital de Peregrinos junto a la iglesia de San Pedro en 1168, y desde entonces la villa es un hito en la Ruta Jacobea La localidad cuenta con más de cien camas para acoger a los peregrinos

FÉLIX DOMÍNGUEZ

Azofra. La huella histórico documental de Azofra aparece ya en el siglo XII, lo que cataloga a la villa como una de las más antiguas como tal de La Rioja. Pero lo que desde siempre ha distinguido a la localidad es ser un hito importante en el Camino de Santiago, y de eso los sayones se sienten muy orgullosos. Tal vez no tenga el significado en la ruta de Santo Domingo de la Calzada, con su santo dedicado en cuerpo y alma a los peregrinos y su catedral. Pero en Azofra, en el año 1186, Isabel de Azofra fundó el Hospital de Peregrinos junto a la iglesia de San Pedro, que se asentaba en la calle Mayor o Real, donde hoy se ubican el hotel Real Casona de las Amas y las escuelas. Don Rodrigo de Cascante, obispo de Calahorra y Nájera, concedió licencia a doña Isabel para hacer un oratorio en el hospital que ésta construía en la villa de Azofra para ayuda y sepultura de peregrinos, según figura en el pergamino original que se guarda en la catedral de Calahorra.

La Ruta Jacobea atraviesa la localidad de este a oeste por la calle Mayor y en la actualidad cuenta con tres albergues de peregrinos. El edificio principal fue abierto en el año 2004 y cuenta con 30 habitaciones y 60 camas. Otro es el situado junto a la Iglesia de Santa María de los Ángeles, en el que se puede leer la alusión a Isabel de Azofra. Y el tercero, que es el más reciente, se ubica junto al edificio principal, de titularidad pública. En total, Azofra ofrece 110 camas a los peregrinos en los meses en los que la ruta vive su apogeo. El Rollo, que ya estaba en pie en el siglo XVII para fijar los privilegios judiciales de la villa, les despide en plena ruta hacia Santo Domingo.

No es de extrañar que esa impronta hospitalaria que existe en la villa haya dejado un sello especial en sus fiestas, con gran relevancia en la que tiene lugar el día 22 de julio en honor a Santa María Magdalena, la patrona de la localidad, en cuyos festejos no faltan, como es natural y de buenas costumbres, las danzas en honor a la santa. Tampoco falta, al menos desde hace 27 años, una degustación de pinchos morunos en la que, además de vecinos y gentes de otras poblaciones vecinas, nunca faltan un buen grupo de peregrinos. No en vano, las raciones que se llegan a repartir alcanzan la nada desdeñable cifra de 1.500. Una cantidad que, teniendo en cuenta que el número de vecinos anda rondando los dos centenares, parece bastante notable.

Tampoco se puede dejar al margen el día de Santiago Apóstol, como no podía ser de otra forma en pueblo tan Jacobeo. En esa fecha, destaca la jornada de puertas abiertas del albergue de peregrinos. Y éstos, a menudo son obsequiados con almuerzo gratuito, con lo que no es de extrañar que el paso por Azofra para los caminantes hacia Compostela se haya ganado justa fama.

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