Sustraen los programadores de riego de los parques y glorietas de Haro

El edil Ángel Conde muestra uno de los programadores robados. D.M.A./
El edil Ángel Conde muestra uno de los programadores robados. D.M.A.

Los actos vandálicos no cesan y la alcaldesa confiesa que «ya nos estamos cansando»

DIEGO MARÍN ABEYTUA

Los aspersores del parque Azul, las luces de las letras de la atalaya, las acacias de la carretera de Haro... y, ahora, los programadores de riego. La oleada de actos vandálicos continúa en Haro. Y la situación preocupa porque este tipo de actos incívicos se han incrementado en las últimas semanas. La sustracción de cinco programadores de riego y varios aspersores en los jardines de la Vega, el parque de los Pintores Tubía y Santamaría y varias glorietas de Haro han sido algunos de los últimos episodios de la cada vez más larga lista de sucesos.

El concejal Ángel Conde asegura que no se trata de un hecho aislado porque «los programadores de riego tienen un coste importante (150 euros cada uno)» y reclama la colaboración ciudadana para que este tipo de actuaciones incívicas no se vuelvan a repetir: «Se trata del dinero de todos los jarreros», remacha.

Para la alcaldesa de Haro, Laura Rivado, «cuando empezaron los primeros actos vandálicos hablamos de iniciar en septiembre una campaña de concienciación en los centros educativos para que la gente se dé cuenta de que los destrozos repercuten en problemas para todos, no es mal por hacer el mal, el dinero que se invierte en mejorar lo estropeado no se puede invertir, desgraciadamente, en nuevas cosas que se desea que se hagan».

El equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Haro estima que tras estos actos hay tanto gamberrismo como «pura maldad». «Los aspersores se rompieron a patadas pero hay otros materiales, como los programadores de riego, que quizá sí se pueden estar sustrayendo para beneficio propio porque son muy específicos y funcionan con una consola en concreto», detalla Rivado.

«Tampoco sabemos si hay un repunte porque antes no se decía nada de esto, pero ya nos estamos cansando», lamenta la alcaldesa. Lo malo es que, de momento, no hay ni detenciones ni pistas. «Haro es muy grande y la Policía Local no puede estar en todas partes a la vez», reconoce.

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