Un pedazo de Haro busca nuevo dueño

Imagen antigua, sin fecha, que muestra el edificio en todo su esplendor desde la perspectiva de la actual carretera a Anguciana :: donézar/
Imagen antigua, sin fecha, que muestra el edificio en todo su esplendor desde la perspectiva de la actual carretera a Anguciana :: donézar

La Antigua Fábrica, construida en el siglo XIX, se vende por 870.000 euros tras un pasado repleto de historia

J. LÓPEZ

El emblemático edificio conocido como 'La Antigua Fábrica', a la entrada de Haro, está a la venta desde hace unas semanas.

Se trata de una simple transacción si no fuera porque, con el tiempo, los edificios que conforman el dibujo de una ciudad pasan de ser bloques a convertirse en la memoria de dicha ciudad. Haro cuenta con una buena tradición en este sentido.

El edificio construido en el siglo XIX se ha puesto a la venta por iniciativa de los actuales propietarios, fruto de una herencia, a un precio de 870.000 euros. El inmueble cuenta con una superficie de más de mil metros cuadrados.

La inmobiliaria que dirige la operación asegura que dicho edificio está destinado «a empresas que quieran montar un hotel o apartamentos turísticos». Reconocen que, aunque no es una venta fácil, «ya hay varias empresas muy interesadas».

Al ser fruto de una herencia, la agencia asegura que los actuales dueños no tienen muy claro el recorrido histórico del emblemático inmueble.

Ahora cerrada, la finca acogió durante varios años un tienda de muebles. El negocio era de otra empresa carismática de Haro: Muebles Guerra, que ha aclarado que alquiló el espacio para situar en él La Antigua Fábrica, un lugar especializado en mueble rústico, pero que en ningún momento llegó a ser propietario del mismo.

Retrocediendo por los diferentes almanaques acumulados por el edificio, sus paredes albergaron una fábrica de queso.

Lácteos Martínez, otra empresa líder en la comarca, se encuentra recabando datos con la ayuda de un historiador para dibujar el hilo de su vida que, al parecer, estaría vinculado con este edificio de alguna manera.

Aun así, la empresa familiar prefiere esperar a tener toda la información para saber exactamente el pasado de su trayectoria. Asegura que en ese momento hará públicas sus indagaciones.

A la espera de que llegue el nuevo dueño, La Antigua Fábrica seguirá acumulando memoria, que será recordada por los jarreros.

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