El nuevo 'Café Suizo' reabrirá en abril

Carlos Gómez Capellán visita el local que ocuó el antiguo local hasta el pasado mes de febrero./Diego Marín A.
Carlos Gómez Capellán visita el local que ocuó el antiguo local hasta el pasado mes de febrero. / Diego Marín A.

Los nuevos gerentes plantean un nuevo concepto de negocio hostelero en un «local que nos llamaba mucho la atención»

Diego Marín A.
DIEGO MARÍN A.Haro

Diez meses después del cierre del Café Suizo han comenzado las obras de rehabilitación del local para su apertura. Aunque su localización estratégica, en plena plaza de la Paz, y sus 147 años de historia lo hacen inconfundible, ahora mismo el inmueble que ocupó el emblemático negocio hostelero está completamente vacío, diáfano, en pleno proceso de reforma integral. Tal y como deseó la Fundación Hogar Madre de Dios, propietaria del local, la cafetería volverá a funcionar.

Los nuevos gerentes serán los hermanos Javier y Carlos Gómez Capellán, responsables hasta hace unas pocas semanas de otra célebre cafetería de Haro, el Liceo, en la avenida de La Rioja, y que han traspasado para apostar por completo por el nuevo establecimiento hostelero. «La idea que tenemos es recuperar todo lo que hay original, mantener la cafetería y centrarnos en la restauración, algo tipo restaurante o 'gastrobar'. No va a haber una carta al uso, será algo en la línea del 'picoteo'», explica Javier.

El anterior gerente se llevó todo el mobiliario, que era de su propiedad, y ahora el local permanece completamente desnudo, ni siquiera cuenta con barra, por lo que habrá que rehabilitarlo íntegramente. De momento, la fecha que se baraja para la reapertura del negocio es para finales del mes de abril de 2018. Antes se debe formalizar el contrato, que se espera que sea el próximo mes de enero. Los hermanos Gómez Capellán aún no saben con qué número de trabajadores contarán, ni siquiera si podrán emplear el nombre de Café Suizo, como les gustaría. «El último gerente registró el nombre en el 2016 y creemos que no vamos a poder utilizarlo, si no le pagamos, porque lo tiene patentado», expone Javier.

Los dos hermanos llevan 25 años dedicados a la hostelería en Haro y el traspaso del Liceo viene motivado porque «teníamos claro que no íbamos a seguir con los dos negocios porque este local nos llamaba mucho la atención». No obstante, el primer bar que abrieron los Gómez Capellán fue el Atalaya, situado en el barrio alto de Haro y que hoy permanece cerrado, para después pasar al Liceo y el próximo año saltar a la aventura de la plaza de la Paz.

«Más no podemos pedir, no puedes aspirar a mucho más en Haro», reconoce Javier, ilusionado con el nuevo proyecto. El local, de 220 metros cuadrados en su planta superior, también cuenta con una inferior de 240 que, de momento, no estará abierta al público. «Hay unas perspectivas, pero ya serían para más adelante. Como mínimo, en la apertura, no va a ser un espacio abierto al público», aclara Carlos, pensando en un espacio añadido y dedicado a eventos sociales. La zona de cafetería y restaurante se contempla solo en la planta superior, a pie de calle, con una línea de negocio todavía por definir. «Sabemos qué no queremos hacer, pero aún no nos hemos decidido del todo por donde tirar», admite Javier. El alquiler de los Gómez Capellán con la Fundación Hogar Madre de Dios se producirá por un periodo de 25 años.

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