Haro sufre una ola de vandalismo

Las letras con el nombre de Haro en la Atalaya serán sustituidas después de sufrir actos vandálicos. ::
Las letras con el nombre de Haro en la Atalaya serán sustituidas después de sufrir actos vandálicos. :: / Diego Marín A.

Catorce aspersores fueron arrancados y tres mesas arrojadas al estanque del Mazo

Diego Marín A.
DIEGO MARÍN A.Haro

El pasado jueves catorce aspersores de agua para el riego del césped del conocido como 'parque Azul' de Haro, situado en la confluencia de las calles El Mazo y Manso de Zúñiga, aparecieron arrancados y, por tanto, destruidos. No fue un hecho puntual. Al día siguiente, tres mesas del parque El Mazo fueron arrojadas al estanque. Y tampoco es un hecho aislado.

Desde hace varias semanas, Haro está sufriendo, si no una oleada, al menos sí una sucesión de actos vandálicos con una consecuencia clara, material, económica y laboral: «Tenemos a la brigada municipal de Obras y Servicios dedicada el 70% del tiempo a reparar este tipo de cosas, que no es lo que debería hacer, y eso no puede ser así», declara la alcaldesa de Haro, Laura Rivado.

«No es la primera vez que suceden este tipo de cosas y es frustrante. Al final, esto repercute en todos, porque todos pagamos esto con nuestros impuestos, incluso el que lo hace, así que debería pensar en que lo que hace le perjudica también a él», critica Laura Rivado. Si bien es cierto que el caso del destrozo producido en el 'parque Azul' es el más significativo por haber sido claramente premeditado, persiguiendo el mayor destrozo posible, no es el único ni el peor acto vandálico que se ha producido en Haro recientemente.

«Si esto persiste, habrá que tomar medidas», advierte la alcaldesa de Haro, Laura Rivado

Según informa la propia alcaldesa, la letras con el nombre de Haro que coronan la atalaya y que se iluminaban por la noche, recordando al faro que dio nombre a la localidad, tendrán que ser sustituidas al sufrir una mezcla de acto vandálico y robo. «Están completamente rotas porque dentro tienen, o tenían, luces LED y la gente ha ido con martillos a romper las letras y llevarse las bombillas», describe Rivado.

Y hay más, días atrás el estanque de El Mazo, el mismo que ayer amaneció con varias mesas del parque en su interior, fue vaciado para proceder a su limpieza. De un día para otro el estanque apareció lleno, pero no de agua sino de palos, rastrojos y botellas, así que hubo que limpiarlo primero de elementos externos para después poder proceder a la limpieza interior. Y también varios grifos de las fuentes de agua de los parques de Haro han tenido que ser sustituidos después de quedar inutilizados al haber sido arrancados «a patadas». En resumen, un caos intolerable de incivismo.

«La gran mayoría de la gente es consciente, pero por unos que no lo son pagamos todos. No es llamar la atención de todos los ciudadanos, pero sí pediría que estemos más atentos para denunciar estos hechos», reclama la alcaldesa, quien afirma que la Policía Local no tiene indicios de la autoría y añade: «Si esto persiste, habrá que tomar medidas».

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