Haro, una ciudad con dos partes que van a distintas velocidades

El casco antiguo lucha por no vaciarse. :: j. López/
El casco antiguo lucha por no vaciarse. :: j. López

Un casco antiguo debilitado contrasta con El Mazo, donde nuevos vecinos le han dado vida

JÖEL LÓPEZ HARO.

Ésta no es la historia de dos ciudades. Es la historia de una ciudad que está cambiando. Una ciudad que ha incorporado a ese núcleo sólido hecho de piedra amarilla y tradición otro núcleo hecho de nuevos materiales y gente joven.

Luis Salazar es propietario de uno de los primeros bares que se establecieron en la zona de El Mazo. Fue hace cuatro años, «en plena crisis», recuerda. Asegura que, aunque era consciente del crecimiento del barrio, «no esperaba tanto en este tiempo». Salazar apunta clara la receta: «Damos, no solo yo, un servicio de calidad a un precio adecuado».

No cree en la brecha de la ciudad que la convierta en dos 'Haros'. La mayoría de los vecinos son gente joven, Salazar afirma incluso que «el 70% de la población de Haro está viviendo aquí».

Y argumenta: «Todo lo que hemos hecho para el desarrollo de este barrio lo hemos hecho nosotros por cuenta propia; que nadie nos eche la culpa».

Reconoce que «estaría bien» que el Ayuntamiento llevara algún concierto durante las fiestas a esa zona pero también admite que no hay que esperar que el ayuntamiento lo resuelva todo: «Puede que sea el padre pero Haro tiene más familia».

El Equipo de Gobierno asegura que entiende el desarrollo de Haro con todas sus zonas y barrios, sin excluir ni favorecer a uno sobre otros. Las actuaciones en el mercado municipal y las obras de La Paz persiguen, según explican, recuperar una zona que es fundamental para Haro. Además, consideran lógico dar servicios y cumplir con demandas de los vecinos.

Susana Sanz, presidenta de Accira, reconoce tener «el temor» de la fractura en dos de la ciudad pero «hay que trabajar duro para que no ocurra y todos tienen que poner de su parte».

No cree que pueda haber un trasvase de gente de un barrio a otro porque, de momento, dice, «la oferta comercial no está muy instaurada» y explica que el turista lo primero que hace es «visitar el centro».

Ante el binomio de visitantes y turistas, cada parte tiene claro cuál es su principal público objetivo aunque coinciden ambos en que es necesario adoptar iniciativas que hagan que todo tipo de gente vaya por todos los barrios de Haro, los más modernos y los más antiguos.

Susana Sanz espera que la renovación de la plaza y varias calles del centro ayuden a hacer atractivo el casco antiguo de nuevo. A las instituciones pide que no se olviden de ellos.

Luis Salazar opina que el espacio y la facilidad de aparcamiento facilita cierto cambio de hábitos en los vecinos pero también recuerda que hay negocios muy antiguos en la ciudad que tienen experiencia suficiente como para crear iniciativas nuevas.

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