Haro se hace más accesible

Voluntarios de Asprodema que han trabajado para detectar los más de cuatrocientos puntos negros que hay en Haro. :: / Cristina Valderrama

Voluntarios de Asprodema detectan 407 puntos con barreras arquitectónicas

Cristina Valderrama
CRISTINA VALDERRAMAHaro

Un paseo detallado por Haro revela que muchas de sus aceras o pasos de cebra presentan barreras arquitectónicas. Un paseo empujando una silla de ruedas, un carrito de bebé o un recorrido para personas con problemas de movilidad o visuales revelan que la ciudad tiene que mejorar su accesibilidad. Por eso desde el Ayuntamiento de Haro se encargó un estudio pormenorizado a Asprodema.

Durante tres meses, nueve voluntarios se han distribuido en dos grupos para detectar los puntos negros. Guiados por Iván Reinares han señalado 407 incidencias en el mapa de Haro, la gran mayoría de ellas situadas en el centro de la ciudad. El resultado del estudio fue presentado ayer por sus autores.

De los más de cuatrocientos puntos, 267 corresponden a los pasos de cebra. Según han podido comprobar los voluntarios de Asprodema, un 38% incumplen la normativa y la distancia que tienen las rampas con la calle supera el centímetro y medio. Problemas con el pavimento presentan el 34% de los casos y también se han detectado problemas con la anchura, obstáculos en los pasos de cebra, como bolardos o alcantarillas, pasos que carecen de rampa o inclusos otros que no lo son.

Más de la mitad de las incidencias corresponden a pasos de cebra con mal resalte o mal pavimento

En cuanto a las aceras, las incidencias ascienden a 106. Más de la mitad, el 54%, tienen una anchura insuficiente, mientras que el 20% presenta obstáculos que dificultan o se impide el tránsito: aceras, por ejemplo, que terminan en una pared. Problemas con el pavimento, escalones o la pendiente son otras de las dificultades que se han observado.

Los voluntarios de Asprodema también han estudiado los espacios públicos y el 50% presenta problemas relacionados con las escaleras, con la ausencia de barandillas y la ausencia de rampas alternativas. El pavimento y escalones que no se pueden salvar de otra manera también están presentes en zonas como parques o plazas.

50.000 euros para actuar

La alcaldesa de Haro, Laura Rivado, se comprometió ayer a destinar una partida de 50.000 euros este año para ir salvando las dificultades ya detectadas. «Tenemos ese compromiso de salvar los puntos negros», aseguró. También reconoció que en algunos puntos es difícil asumir lo que recoge la reciente normativa. «Se tratará de buscar un equilibrio entre lo que se puede hacer y lo que hay que hacer».

A la cuantía municipal destinada para este año esperan poder sumar una subvención por parte del Gobierno regional dentro de una partida para la eliminación de barreras.

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