«Cada vez son más los extranjeros y debemos enseñarles cómo vivir la fiesta»

Rubén Salazar, concejal de Festejos de Haro. :: donézar/
Rubén Salazar, concejal de Festejos de Haro. :: donézar

El concejal de Festejos valora positivamente las fiestas de San Juan, San Felices y San Pedro y también hace autocrítica

DIEGO MARÍN ABEYTUA

Finalizadas las fiestas de San Juan, San Felices y San Pedro de Haro, el balance oficial del equipo de gobierno del Ayuntamiento es «muy positivo». El concejal de Festejos, Rubén Salazar, ha destacado la participación y colaboración de vecinos, visitantes y, sobre todo, la comisión de fiestas, que «ha hecho posible que los jarreros, y todos aquellos que se han acercado hasta nuestra ciudad, hayan podido disfrutar de las distintas actividades», destacando, por otra parte, «la implicación de las asociaciones» y las peñas porque «son el alma de la fiesta, un fiel reflejo de lo que somos». Asimismo, Rubén Salazar ha calificado como «excelente» la labor desempeñada por el regidor síndico de las fiestas, Jesús Luzuriaga, quien «ha estado a la altura del cargo y ha sido un magnífico representante de la ciudad».

El concejal ha alabado a los Jarreros Mayores e Infantiles, puesto que, en su opinión, «han sido excelentes, han estado a la altura, han sido unos muy dignos representantes».

Para el concejal de Festejos, el inicio ya fue prometedor gracias a la «enorme afluencia de niños y familias a la imposición del primer pañuelo de fiestas, un acto que poco a poco se va consolidando». Además, «el buen tiempo ha permitido que la gente llene las calles de nuestra ciudad», valora Salazar, recordando que «hemos tenido numeroso público en las verbenas, y sobre todo en el concierto de los Mojinos Escozíos, que prácticamente llenaron la plaza de la Paz, por lo que mantengo que ha sido un acierto traerlos».

El edil también apunta el éxito que supuso el espectáculo piromusical puesto que «contó con numeroso público, que en su gran mayoría me ha hecho llegar sus felicitaciones». No obstante, Salazar desea hacer autocrítica y admite que hay algunos actos a los que «hay que darle una vuelta, como el concurso de tortillas, que se tuvo que suspender por falta de participantes».

Las Batallas del Vino, tanto la infantil como la tradicional en los Riscos de Bilibio, volvieron a ser «una gozada». «Cada vez más los pequeños se empapan de la fiesta y de la tradición, y las familias disfrutan muchísimo. La afluencia de público cada año es mayor», advierte Salazar, subrayando que «cada vez son más los extranjeros, y nosotros somos los que debemos enseñarles cómo vivir la fiesta».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos