Detrás de cada edificio antiguo hay una historia de vida jarrera

J. L. HARO.

Sobre la mesa de reuniones de la Concejalía de Obras, su responsable, Javier Redondo, tiene el casco antiguo de Haro dividido en carpetas con una general que se titula 'Regeneración'.

En cada uno de esos dosieres hay planos, opciones y proyectos para levantar las piedras caídas del pasado. Pero también hay historias. Líneas de vida que se entrelazan como las paredes de algunas de esas casas.

Rodeado por todas esas carpetas marrones, en el centro de la mesa, también marrón, hay un llavero rojo con una pequeña llave al final.

El concejal explica: «Una persona nos vino desesperada y nos dio la llave de su casa; nos dijo que hiciésemos lo que pudiésemos porque ella ya no puede». Y termina: «Era la casa de su vida».

Pero incluso así, dice Redondo, las cosas no son fáciles. Afirma que «el Ayuntamiento no puede aceptar inmuebles que le cuesten dinero y la demolición de esa casa costará más de lo que luego se pueda recuperar».

También hay historias que escapan a las fronteras del municipio jarrero: «Muchas veces los propietarios han muerto y sus herederos legítimos o no quieren saber nada o ni siquiera lo sabían», cuenta Redondo.

En muchos casos se trata de familias que tienen que hacer frente al deterioro de una propiedad que en su día era muy valiosa, personal y económicamente, pero que con cada día que pasa se devalúa y complica las opciones de mantenerla en pie o de sacarle algún beneficio.

Javier Redondo concluye: «Y en cada carpeta hay decenas de historias como la del llavero rojo».

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