Condenados por necesidad

YMCA Haro distribuye alimentos a familias necesitadas. :: ymca/
YMCA Haro distribuye alimentos a familias necesitadas. :: ymca

La mitad de las familias que reciben ayuda de alimentos del Ayuntamiento son habituales

J. LÓPEZ

«Una vez que superas la barrera de la pobreza es muy difícil salir de ahí». Habla Julio Puelles, presidente de la asamblea Local de Haro. Sobre su mesa hay cerca de cuarenta solicitudes de familias jarreras que han pedido ayuda de alimentos en la nueva partida que se va a repartir dentro de muy pocos días.

Dentro de las ayudas de emergencia social que el Ayuntamiento de Haro tramita, la mitad son familias que ya han solicitado dicha ayuda antes. Según una ordenanza, si la reciben dos años seguidos deben descansar uno.

La formación y la educación es fundamental para salir de esa situación de pobreza. Mónica Dávila, asistente social de la Cruz Roja en Haro reconoce que el Gobierno de La Rioja tiene programas destinados a ese fin.

Puelles insiste en la dificultad: «El perfil es muy complicado porque son mayores de 45 años, con poca formación y el mercado de trabajo no les acepta».

En Haro YMCA ofrece espacios de mediación laboral, cursos de formación laboral. E incluso la recién creada aceleradora de empleo pretende dar herramientas a desempleados, sobre todo desempleadas, para entrar de nuevo al mercado laboral.

Dávila explica que el tipo de familia que pide alimentos ha cambiado en los últimos años: «Hemos notado un aumento de cerca del 30 por ciento de familias no inmigrantes».

Naiara Hernáez, trabajadora en YMCA, apoya esa idea: «Ahora es normal ver madres solteras que no llegan, jubilados que con su pensión no les alcanza o familias jóvenes que sin trabajo, con niños y con hipoteca se ven ahogados ». E insiste: «De la veintena de familias que nos han solicitado la ayuda, los inmigrantes ya no son mayoría».

Dávila asegura que, a pesar de que la crisis parece remitir, «la situación sigue parecida».

Hernáez apostilla: «Esa idea que tiene la gente de que las ayudas siempre van a inmigrantes porque sí, no es cierta».

Estudian cada caso y, en función de unos requisitos administrativos se conceden las ayudas: «Puede haber engaños pero somos muy escrupulosos con el procedimiento», asegura Puelles.

Además, todas las entidades que ofrecen ayuda alimentaria cruzan datos entre sí para que ninguna familia pueda pedir dos veces a la vez la misma ayuda.

Julio Puelles introduce un último elemento: «A pesar del aumento de familias no inmigrantes la vergüenza que sientes familias jarreras por pedir alimentos en su pueblo es aún muy grande».

Dávila añade: «Hemos tenido algún caso de que después de todos los trámites, la familia no se ha presentado al reparto».

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