Caracoles y lomo con pimientos para dar las vueltas

C. V. HARO.

La Batalla del Vino siempre va unida a un buen almuerzo. Porque bien sea arriba o abajo, los romeros tienen que reponer fuerzas después de entregarse en cuerpo y alma a la batalla. Y los que no suben, también así se suman a la festividad de San Pedro.

Hace años era costumbre que las cuadrillas salieran a las calles de Haro para compartir almuerzo con familia y amigos. Y desde hace unos años está costumbre se está recuperando y potenciando. Los que se quedan en Haro, por una u otra razón, se suman así a la fiesta. Y muchos de los que sí participan en la Batalla, prefieren almorzar ya en la ciudad.

Este año y debido a la temperatura, se ha visto más gente con camisetas moradas sentadas en las mesas de la Herradura y otras calles. Y es que muchos abandonaron pronto las campas de San Felices. Tanto arriba como abajo no han faltado las cazuelas de caracoles, elaboradas días antes y con un apaño que sabe a gloria, el lomo con pimientos, las tortillas o incluso los cangrejos.

Y tanto los de arriba como los de abajo se juntaron en la plaza de la Paz. A las doce en punto, los romeros, encabezados por la regidora síndica Obdulia Labiano, la cofradía de San Felices y autoridades, emprendieron el camino desde el puente sobre el Tirón hacia la plaza de la Paz.

Más de una hora para recorrer escasos metros al ritmo de las canciones populares de Haro. Una marea morada que se junta en la plaza con los jarreros que también participan así de un día que pone punto final a las fiestas de San Juan, San Felices y San Pedro.

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