De campamento urbano en Haro

Los niños del campamento urbano de YMCA posan en la sede de la entidad con sus monitoras. :: D.M.A./
Los niños del campamento urbano de YMCA posan en la sede de la entidad con sus monitoras. :: D.M.A.

YMCA ofrece durante el mes de julio un servicio de cuidado de niños de 3 a 12 años

DIEGO MARÍN ABEYTUA

YMCA Haro organiza durante el mes de julio un campamento urbano para niños de entre 3 y 12 años. Y es un servicio de ludoteca con actividades continuas para que los pequeños jarreros disfruten del verano. El campamento se localiza en la propia sede de YMCA, en el parque de los Pintores Tubía y Santamaría, aunque cada semana se hace temática y se organizan excursiones.

Naiara Hernáez Galarreta es una de las monitoras junto a Soraya, M.ª Carmen y otras dos chicas de prácticas y explica que «este campamento urbano da servicio a las familias, porque hay muchos padres que siguen trabajando este mes, pero enfocado siempre desde la diversión, para que los niños disfruten». La primera quincena de julio fue más participativa, la semana pasada hubo 38 niños inscritos, aunque estos días cuentan con 28. Y es que YMCA ha dividido el servicio por semanas, pudiendo apuntar a los niños todo el mes completo, una quincena o semanas alternas.

Para hacer más atractivas las actividades, las monitoras han ideado cuatro temáticas, una por semana: hípica, cocina, deporte y baile. Así, ya han hecho excursiones a un centro ecuestre y la semana próxima visitarán la escuela de arte y baile Harteraphia. El precio es de 75 euros por semana con un horario de actividades de 10 a 14 horas, aunque las monitoras están disponibles de lunes a viernes de 8 a 15 horas para los niños más madrugadores.

Además, cada semana hay una jornada de piscina y otra de acampada en la propia sede de YMCA. «Con estas actividades los niños se lo pasan pipa porque para ellos es una novedad dormir fuera de casa, aunque es opcional para quien quiera», advierte Naiara Hernáez. Las monitoras han dividido al grupo en dos, los mayores y los pequeños, y aunque muchas actividades son compartidas, en otras, como en las manualidades, es conveniente la división por niveles de aprendizaje y capacidad. Y, de momento, la experiencia está siendo positiva. «Como todo el mundo, se tienen días malos, pero los niños disfrutan mucho y te dan alegrías», confiesa Naiara.

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