Habas y ganadería en la Demanda

Preparación de las habas de San Antón, tradición que se celebra en Ojacastro cada 17 de enero. :: ALBO
Preparación de las habas de San Antón, tradición que se celebra en Ojacastro cada 17 de enero. :: ALBO

En octubre también se celebra la Feria de Ganadería y Artesanía en Ojacastro, motor económico del pueblo La Cofradía de San Antón reparte 2.000 raciones de legumbres el 17 de enero

OJACASTRO. Al margen de las fiestas de Gracias, hay dos momentos en el año en los que Ojacastro, habitualmente un pueblo apacible de la Sierra de la Demanda, en pleno valle del Oja, cobra especial vida y sus calles se llenan de bullicio. Uno es el tradicional reparto de las habas de San Antón, el 17 de enero, y otro es la Feria del Ganado y Artesanía, a principios de octubre.

Ya sólo el entorno natural del municipio es una maravilla, pero también son hermosas sus calles y sus casas, donde manda la piedra. Antonio Pascual Sánchez, de 60 años, es miembro de la Asociación de Amigos de Ojacastro y de la Cofradía de San Antón. Él y su mujer, natural del pueblo riojalteño, han estado empadronados en Ojacastro los últimos veinte años, aunque ahora residen en Logroño. Para Antonio, «la fiesta más sencilla y a la vez más entrañable, y por supuesto más tradicional, es el reparto de las habas, una costumbre que viene de muchos años atrás, no tenemos datos de cuándo comenzó, pero los mayores del pueblo la conocen desde siempre».

La propia Cofradía de San Antón cocina desde la madrugada para poder ofrecer 2.000 raciones tanto a vecinos como a visitantes en lo que supone un homenaje a los pastores de la zona. El origen parece encontrarse en que «en la Edad Media había un hospital de leprosos, en el entorno de la ermita del Ángel, regido por la congregación de los antonianos». En origen, las habas, considerado un plato propio de pobres y que se repartía en la iglesia, «cumplía una función generosa y a la vez contundente en los estómagos de los más necesitados», explica Antonio. La preparación de las hoy tan esperadas y agradecidas habas comienza a las 6 de la mañana, después de ponerlas a remojo el día anterior, y conforme se cuecen se añaden los complementos. «Después de seis o siete horas de cocción, y de mucho mimo, sale este contundente plato, tan antiguo como peculiar», describe Antonio.

No obstante, las fiestas del municipio, como tales, son las de Reliquias y Gracias, que se viven en agosto. Y el domingo más próximo al 12 de octubre se celebra la Feria Ganadera y de Artesanía. El sector ganadero «ha sido la fuente de ingresos más importante del pueblo, y aún sigue teniendo su peso en la economía local». Además de un mercado de productos artesanos, uno de los actos principales es la degustación de una ternera asada que aportan los ganaderos locales. En este caso también se comienza a asar de noche para repartir «suculentas raciones al mediodía».

No obstante, Antonio insiste en la peculiaridad de las habas de San Antón e invita «a todo el mundo a que pierda el miedo al frío y conozca y disfrute de una tradición que no podemos dejar que se pierda».

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