Fuenmayor arde de nuevo en la Fiesta de Los Marchos

Fuenmayor arde de nuevo en la Fiesta de Los Marchos
j. c. Pulgar

En esta celebración, la localidad lleva a cabo el encendido navideño, que este año se ha renovado y ampliado

J. C. PULGARFuenmayor

Si algún peregrino extraviado hubiera llegado este jueves por la Fuenmayor por el Camino Viejo de Logroño habría visto asombrado desde lo alto de la Cuesta del Viso la fantasmagórica imagen de un pueblo en llamas.

Pero en vez de pasar de largo como hicieron los franceses en la guerra de la independencia –según cuenta la tradición- lo mejor que podría haber hecho era acercarse a cualquiera de los numerosos 'marchos' que jalonaban el pueblo y compartir con los fuenmayorenses las patatas asadas, el choricillo, la panceta y la alegría de una fiesta que se remonta a las brumas de la leyenda.

La fiesta de Los Marchos se celebra la noche de la víspera de la fiesta de la Inmaculada quemando al toque de las campanas los montones que los más pequeños llevan ya semanas preparando recogiendo cajas de cartón, broza (los restos de las plantas de las huertas ya arrancadas) y todo lo que ya no sirve en las casas.

Y como cada año, se aprovecha para encender por primera vez la iluminación navideña, este año remozada y aumentada incluyendo la iluminación de la fachada y la plaza del Ayuntamiento.

La preciosa leyenda tiene su origen en la treta de que se valieron los habitantes del pueblo para evitar ser saqueados por las tropas francesas en la guerra de la Independencia, si bien se contextualiza también en fechas que sospechosamente coinciden con el solsticio de otoño y con el final de las cosechas de ritos prerromanos de adoración al fuego, de rituales de purificación, del acto de quemar lo viejo para renacer al año siguiente y las nuevas cosechas que se halla presente en fiestas como las hogueras de San Juan o las Fallas de Valencia, o de gracias por la cosecha recién terminada, como se sigue haciendo aún en muchos sitios.

Incluso hay quien lo relaciona con una fiesta judía de nombre muy semejante y que se celebra por estas fechas en la que también se hacen hogueras.

En su origen los marchos tenían también un significado mágico o religioso de bendición de los animales. Hay constancia de que antiguamente  el Ayuntamiento obligaba a los pastores a hacer su correspondiente marcho e incluso multaba a quienes no lo realizaban porque con esta conducta se arriesgaban a perder la protección divina de sus ganados y los exponían innecesariamente a plagas y enfermedades.

Pero en el siglo XXI la fiesta es un pretexto para abrir las Navidades descorchando la primera botella de cava y abriendo la  primera tableta de turrón. En muchos hogares se celebra la primera cena familiar degustando platos del menú navideño tradicional en el que no faltan el cardo y la berza.

Los actos oficiales consistieron, como viene siendo habitual, en el paso de la comitiva oficial de autoridades acompañadas por el grupo de gaiteros riojanos y por el disparo de cohetes, tracas y cajas chinas que pusieron la nota de color y por muchos fuenmayorenses y visitantes que posteriormente, y ya de vuelta en el parque del Ayuntamiento acudieron al reparto de patatas asadas regadas, como no podía ser de otra forma, con vino de la tierra. Finalmente se sorteó una Cesta de Navidad entre todos los Marchos inscritos.

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