«QUE DISFRUTEN, PERO RESPETEN»

Los danzadores están encantados con que la gente acuda a verles ejecutar sus arriesgadas danzas sobre los puntiagudos zancos, «es importante que haya gente, ni mucha ni poca, tiene que haber gente porque si tropiezas o te desequilibras es importante que haya quien te pueda coger y no irte al suelo, pero si hay demasiada es un tanto agobiante y apenas tienes espacio para poder bajar la cuesta», explica Saúl Fernández.

Es por ello que, tanto él como sus otros siete compañeros, le piden a la gente «que sigan viniendo y lo sigan disfrutando, pero que respeten, ya que últimamente cada vez respetan menos». Reconoce que se trata de algo «que no se puede controlar, el que va es libre y por eso lo que pedimos es que respeten y disfruten de las fiestas».

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