Desembarco de antigüedades en Sajazarra

El desembalaje, uno de los primeros en conquistar La Rioja, reunió a miles de personas en el paseo del Castillo

CRISTINA VALDERRAMA

El verano en La Rioja se convierte en un maratón por diferentes pueblos para disfrutar de las antigüedades y encontrar alguna pieza deseada. Ferias hay muchas, pero Sajazarra fue la primera población por apostar por este tipo de eventos. En el 2004, Miguel Achótegui decidió transformar el paseo del Castillo para que lo ocuparan piezas de coleccionista.

El desembalaje de Sajazarra cumplió ayer su decimocuarta edición. El Ayuntamiento de la localidad decidió recoger el testigo de Achótegui en la organización para mantener una actividad que reporta cada año miles de visitantes a uno de los pueblos más bonitos de España, título que ha conseguido recientemente.

Y ayer, veinticinco desembalajistas y anticuarios llevaron sus artículos al paseo. Hacía calor en Sajazarra y tanto los dueños de los puestos como el público buscaba la sombra. Pero la temperatura y el sol no son obstáculo para los amantes de este tipo de ferias. La de Sajazarra está considerada como una de las más reconocidas de La Rioja y aquí se pueden encontrar piezas que no llevan a otros pueblos.

Veinticinco anticuarios y desembalajistas participaron en la decimocuarta edición

Entre el público hay de todo: aficionados que buscan alguna pieza de colección, gente que quiere pasar un día agradable, que mira y que compra si ve algo que le gusta, clientes que buscan decoración original para alojamientos o propiedades y nuevos coleccionistas.

Andar por el paseo del Castillo es hacer un viaje al pasado porque todo recuerda a otros tiempos. Hay artículos de hace tres décadas, incluso menos, pero también con muchos años más a las espaldas. Y es habitual escuchar «¡Ay mira! ¿Te acuerdas que esos platos estaban en la casa de la abuela?», como ayer le decía una hermana a otra.

Hay vajillas, armarios y todo tipo de elementos de decoración. Pero también ropa, bolsos y muchos juguetes. Desde un Cinexin de los de entonces, hasta los Argamboys o los soldaditos de plomo. Y también artículos de todos los precios, desde un euro hasta lo que se quiera pagar por los objetos más valiosos. Porque las antigüedades tienen más valor que el puramente económico.

Fotos

Vídeos