Un colegio con futuro incierto

Foto de familia de los alumnos que fueron a las aulas del centro el pasado curso. :: L.R./
Foto de familia de los alumnos que fueron a las aulas del centro el pasado curso. :: L.R.

El centro de Alcanadre perderá este año una línea, y con ella un profesor, pese a la movilización de los vecinos

María Félez
MARÍA FÉLEZCalahorra

La apuesta por el mundo rural no puede ser sólo de palabra, con informes incomprensibles que llegan de Europa y que hablan de medidas complicadas para mantener la vida en los pueblos. Eso piensan en Alcanadre. Este verano se han enterado de que la disminución de alumnos va a provocar que la Consejería de Educación les recorte una unidad educativa. Esto supondría pasar de tres a dos profesores en Primaria, pero desde el municipio van a utilizar todos los medios para que la propuesta se replantee. De momento, recogen firmas en el pueblo y también de forma on line a través de la plataforma change.org.

La realidad es que Alcanadre lleva en la cuerda floja desde hace tres años. El límite para mantener las tres unidades es de 45 niños, y este próximo año Alcanadre tendrá 38 (12 en Infantil; 10 entre 1º, 2º y 3º de Primaria y 16 entre 4º, 5º y 6º de Primaria) según dicen desde el centro; 36 según la Consejería. «Me comentaban desde Educación que con 42 o 43 niños se hubiese mantenido la línea, pero que bajando de los 40 es imposible», explica Pablo Aranda, alcalde del municipio. Pero ni él ni las madres, ni nadie en el municipio se resiste a pensar que su colegio, tan nuevo, se va a quedar con un profesor menos.

«Hace dos años estrenamos colegio ¿para que ahora nos quiten una línea?», se pregunta María Ángeles Maestre, madre del APA del centro recordando la inversión que se llevó a cabo. Fue más de un millón euros.

Los padres creen que la medida puede hacer que las familias planteen llevar a sus hijos a Lodosa(Navarra)

Las dudas que tienen los padres del municipio van en diferentes líneas. «¿Qué va a pasar con los hijos de los temporeros que lleguen?», lanza al aire María Ángeles. A Alcanadre suelen llegar trabajadores en la época de la vendimia que cada año alargan más su estancia en el municipio. Estos niños, de momento, no están matriculados pero cada año asisten al centro. Pueden ser cuatro o cinco más, el número suficiente para mantener la línea. «Además, tenemos algún niño con necesidades especiales que requieren de mucha supervisión de los tutores», añade.

Los padres creen que con esta medida no se hace pueblo. «Puede haber gente que piense que si las cosas van a ser así es mejor llevarse a los niños a Lodosa (Navarra), pero nosotros nos queremos quedar aquí», explica Isabel Del Cabo. Ella, además, es profesora del CRA de Ausejo al que pertenece esta escuela. «Los profesores lo hacemos lo mejor que podemos, pero es difícil dar una clase en tres velocidades diferentes».

El año que viene no sale ningún niño del colegio (no hay ningún chaval matriculado en sexto) y entrarán niños nuevos. «En lo que llevamos de año ya han nacido cinco niños», comenta el alcalde del municipio. Esta situación supondría tener que incorporar en unos años de nuevo la línea. Pero ellos se temen que una vez que la quiten, será difícil que vuelva. Desde el Gobierno de La Rioja se asegura que no será así y que en el momento que lo necesiten volverá a ponerse la línea y su profesor, pero por otro lado se agarran a que no quitarla sería no tratar a todos los colegios rurales de la misma forma.

El punto de mira en la política

El alcalde pone el punto de mira en la política. «En octubre del 2016 se aprobó una proposición no de ley en la que todos los grupos políticos, a excepción del PP, aprobaron instar al Gobierno a flexibilizar los ratios de las escuelas rurales, pero no se ha hecho nada», explica Pablo Aranda.

Ana quiere contar su experiencia. Es la madre de Jimena. Ella llevó por motivos laborales a su hija al colegio de Lodosa, ahora ha vuelto a la escuela de Alcanadre. «Hemos pasado este curso de un centro con 200 alumnos a este centro, y la mejoría ha sido increíble», cuenta.

Y es que los chavales disfrutan al máximo en las aulas del colegio del municipio. Incluso tienen un huerto a escasos metros donde cultivan sus tomates, sus verduras y sus flores. Desde el PR+ consideran esta medida un error que afectará sin duda al municipio, y que tendrá serias consecuencias para mantener la población, sobre todo a las familias más jóvenes.

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