Cinco años de sorpresas arqueológicas

Panorámica actual del 'Cerro del Castillo' de Nalda con muchas de las estructuras que delimitan el perímetro de la fortaleza y calados tradicionales a los pies/A.N.
Panorámica actual del 'Cerro del Castillo' de Nalda con muchas de las estructuras que delimitan el perímetro de la fortaleza y calados tradicionales a los pies / A.N.

Nalda inició en el 2012 las excavaciones en el 'Cerro del Castillo', que han impulsadosu atractivo cultural y turístico

Pilar Hidalgo
PILAR HIDALGO

Se le denominaba como 'Cerro del Castillo', pero hace tan sólo cinco años era un promontorio lleno de escombros. En el 2012, por iniciativa del Ayuntamiento de Nalda e Islallana, comenzaron los trabajos arqueológicos que poco a poco han sacado a la luz la fortaleza oculta que hoy se conoce como 'Señorío de Cameros', al acoger la sede principal del mismo entre los siglos XIV y XIX.

Este lustro no sólo ha supuesto la recuperación de un valioso patrimonio monumental, sino que ha erigido a la localidad de Nalda en un destacado destino del turismo cultural (con presencia en la última edición de FITUR) y de citas lúdico-festivas que giran en torno al yacimiento (las Jornadas de Difusión Turística y de Cultura y Vino).

Nalda conmemorará hasta el próximo 10 de febrero con varias actividades la puesta en valor de este bien cultural que ha cambiado la fisonomía de la localidad y ha impulsado su atractivo turístico.

Estas iniciativas servirán para divulgar los últimos hallazgos en las excavaciones arqueológicas. La empresa ArqueoRioja, por encargo de la Dirección General de Cultura, emprendió a finales del pasado año una campaña en el frente norte de la fortaleza, el que mira al vecino municipio de Albelda y a Logroño.

Los trabajos consistieron en la ejecución de cuatro sondeos, con el fin de localizar más estructuras en el subsuelo (como así resultó), precisar la cronología de las ya existentes y determinar la orografía del cerro. El fin último radicaba en acondicionar este espacio.

En el frente norte confluían antes de las catas estructuras correspondientes a tres momentos: el origen del castillo, su época más monumental (a partir del siglo XIV, cuando fue la residencia palaciega de los Ramírez de Arellano, señores de Cameros); y la sede administrativa (esta familia estableció aquí la capitalidad de un territorio que abarcó desde el norte de la provincia de Soria hasta el valle del Ebro).

Los trabajos han destapado nuevas alineaciones correspondientes a los momentos más antiguos. También han aparecido materiales arqueológicos (sobre todo, cerámicas). Entre ellos destacan 50 fragmentos de trompas, destinadas a la comunicación sonora. Se trata de piezas que apenas han sido identificadas en excavaciones medievales en España.

Entre los materiales metálicos sobresalen las monedas (destaca un curioso 'gros' acuñado en los Países Bajos bajo un deseo de unificación monetaria, por lo que se puede considerar el antepasado del euro) y virotes o saetas de ballesta, armamento para matar a distancia. Probablemente sean las primeras piezas de este tipo que reciba el Museo de La Rioja, junto al resto de materiales hallados.

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